La quimioterapia puede dañar el corazón: por qué los pacientes con cáncer necesitan seguimiento cardíaco

La quimioterapia puede dañar el corazón: por qué los pacientes con cáncer necesitan seguimiento cardíaco

El corazón después del cáncer: por qué los supervivientes necesitan vigilancia cardiovascular

Superar el cáncer es solo el primer paso. Muchos pacientes desconocen que algunos tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, pueden dañar el corazón incluso años después de finalizada la terapia, un efecto conocido como cardiotoxicidad. Expertos advierten que la detección temprana y el seguimiento médico son clave para prevenir complicaciones graves.

La cardiotoxicidad —daño cardíaco asociado a fármacos contra el cáncer— no siempre presenta síntomas inmediatos. "Algunos tratamientos afectan al corazón de manera silenciosa", explica la doctora Laura Gómez, cardióloga especializada en oncología. Entre los riesgos figuran insuficiencia cardíaca, arritmias, hipertensión y enfermedad coronaria, especialmente en pacientes con factores de riesgo previos como diabetes o tabaquismo.

¿Por qué ocurre?

El impacto depende del tipo de medicamento, la dosis acumulada y la salud cardiovascular previa del paciente. Fármacos como las antraciclinas (usadas en cáncer de mama o linfomas) o terapias dirigidas pueden alterar la función del corazón. "No se trata de evitar el tratamiento oncológico, sino de monitorizar el corazón antes, durante y después", aclara Gómez.

Señales de alerta

Los síntomas más comunes incluyen fatiga persistente, dificultad para respirar, hinchazón en piernas o palpitaciones. Sin embargo, muchos casos se detectan solo mediante pruebas como ecocardiogramas o análisis de biomarcadores en sangre. "Un control periódico permite intervenir a tiempo, a menudo sin interrumpir la terapia contra el cáncer", añade la especialista.

La cardio-oncología: una aliada

Esta subespecialidad médica, en crecimiento, combina el manejo del cáncer y la salud cardiovascular. Antes de iniciar quimioterapia, se recomienda una evaluación cardíaca completa, que incluye historial clínico, pruebas de imagen y análisis de riesgo. Durante el tratamiento, el seguimiento ajusta estrategias, como el uso de medicamentos cardioprotectores.

Prevención: más allá de los fármacos

Los expertos subrayan la importancia de hábitos saludables:

  • Dieta equilibrada (baja en sal y grasas saturadas).
  • Ejercicio adaptado a cada paciente.
  • Control estricto de presión arterial, colesterol y glucosa.
  • Abandono del tabaco y moderación en el consumo de alcohol.

Para los supervivientes, estos cuidados no solo protegen el corazón, sino que mejoran su calidad de vida. "Poder retomar actividades cotidianas es tan vital como vencer al cáncer", concluye Gómez. La recomendación es clara: los chequeos cardíacos deben ser parte esencial del seguimiento oncológico, sin excepciones.

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