La obesidad deja una huella en el sistema inmunitario que persiste incluso después de perder peso

La obesidad deja una huella en el sistema inmunitario que persiste incluso después de perder peso

La obesidad deja una "huella" duradera en el sistema inmunológico, incluso después de perder peso

Un nuevo estudio del Reino Unido revela que perder kilos no borra por completo los efectos de la obesidad en el cuerpo. Investigadores descubrieron que el sistema inmunológico puede conservar una "memoria" de esta condición durante años, lo que explicaría por qué muchas personas recuperan el peso perdido.

El trabajo, liderado por el profesor Claudio Mauro de la Universidad de Birmingham y publicado en la revista EMBO Reports, analizó muestras de sangre y tejido graso en humanos y ratones. Los resultados mostraron que, incluso después de adelgazar mediante dieta, ejercicio o medicamentos, las células inmunes —especialmente los linfocitos T— mantenían señales de inflamación vinculadas a la obesidad.


Una marca biológica persistente

Los científicos identificaron cambios en el ADN de estas células, con 104 genes que conservaban patrones alterados tanto en personas con obesidad como en aquellas que ya habían bajado de peso. Entre ellos destacan genes como STK26 y CDKN1C, relacionados con el envejecimiento celular y procesos de autolimpieza del organismo.

"Esto sugiere que la obesidad deja una huella biológica que no se borra rápidamente", explicó Mauro. La inflamación crónica asociada a esta condición es un factor clave en enfermedades como diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares y ciertos cánceres.


Implicaciones para el tratamiento

El estudio señala que los beneficios de perder peso podrían tardar años en manifestarse plenamente. Según los investigadores, mantener un peso estable durante cinco a diez años podría ayudar a revertir gradualmente estas alteraciones inmunológicas.

Además, el trabajo abre la puerta a explorar terapias complementarias, como fármacos inhibidores de SGLT2 —usados en diabetes—, que podrían reducir la inflamación residual.


Prevención y constancia: claves frente a la obesidad

Expertos como Marcos Mayer, especialista del Conicet, subrayan que estos hallazgos refuerzan la necesidad de prevenir la obesidad desde la infancia y de abordarla con tratamientos a largo plazo, no solo con dietas temporales.

"La solución no es solo adelgazar, sino mantener hábitos sostenibles", coinciden los investigadores. Alimentación balanceada, actividad física regular y seguimiento médico continuo son fundamentales para mitigar los efectos duraderos de esta condición.

El estudio refuerza así una idea crucial: la obesidad no es solo un problema de kilos, sino un desajuste metabólico e inmunológico que requiere atención prolongada.

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