En República Dominicana, aproximadamente el 32% de la población desconoce que padece hipertensión arterial, una condición que, aunque silenciosa, puede tener graves consecuencias para la salud cardiovascular y la calidad de vida. Según estimaciones, solo el 60% de quienes han sido diagnosticados siguen un tratamiento constante, lo que aumenta el riesgo de complicaciones prevenibles como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y daño renal.
¿Qué es la hipertensión arterial?
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias. Esta fuerza depende de la cantidad de sangre que el corazón bombea y de la elasticidad de las arterias. Aunque es normal que varíe a lo largo del día debido al estrés, el ejercicio o las emociones, mantener cifras elevadas de manera constante es peligroso. Se considera hipertensión cuando los valores superan los 140/90 mmHg repetidamente, incluso si no se presentan síntomas.
El enemigo silencioso
La hipertensión suele avanzar sin causar molestias evidentes, pero sus efectos son devastadores. A nivel cardíaco, obliga al corazón a trabajar más, lo que puede provocar engrosamiento del músculo, arritmias, infartos e insuficiencia cardíaca. En el cerebro, aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares y pequeños infartos silenciosos que, con el tiempo, afectan la memoria y la cognición. Los riñones y los ojos también pueden sufrir daños irreversibles debido al deterioro progresivo de los vasos sanguíneos.
El impacto en órganos vitales
La presión arterial alta no solo afecta el corazón y el cerebro. En los riñones, puede causar pérdida de proteínas en la orina y enfermedad renal crónica. En los ojos, daña los pequeños vasos de la retina, lo que puede llevar a visión borrosa o incluso pérdida de visión. Además, la hipertensión favorece el endurecimiento de las arterias, dificultando la circulación en todo el cuerpo.
La clave: prevención y control
La buena noticia es que la hipertensión puede controlarse eficazmente. El diagnóstico oportuno es el primer paso, seguido de cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, medicamentos. Reducir el consumo de sal, aumentar la ingesta de frutas y verduras, mantener un peso saludable y realizar actividad física regularmente son medidas fundamentales. Para la mayoría de las personas, un ejercicio moderado, como caminar 30 minutos al día, es suficiente para mejorar las cifras.
¿Cuáles son los valores ideales?
Para la población general, una presión arterial óptima es de alrededor de 120/70 mmHg o menos. Sin embargo, las metas de control pueden variar según la persona. Pacientes con diabetes, enfermedades cardiovasculares o insuficiencia renal pueden necesitar objetivos más estrictos. Por eso, es crucial un enfoque individualizado que considere el riesgo cardiovascular global.
No normalices las cifras altas
Aunque muchos viven con presión arterial elevada sin saberlo, esto no debe considerarse normal. La hipertensión bien manejada permite preservar la calidad de vida y prevenir complicaciones graves. Conocer tus números, incluso cuando te sientes bien, es una forma sencilla pero poderosa de cuidar tu salud. La recomendación es clara: no ignores las cifras altas, adopta hábitos saludables y consulta a tu médico periódicamente.





