Fármacos para diabetes y obesidad podrían retrasar metástasis en ciertos tipos de cáncer, sugiere estudio
Un nuevo estudio presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO 2026) sugiere que los medicamentos conocidos como agonistas del receptor GLP-1, ampliamente utilizados para tratar la diabetes y la obesidad, podrían retrasar la progresión de metástasis en algunos tipos de cáncer. Los hallazgos, aún preliminares, abren una prometedora línea de investigación para evaluar su potencial en oncología.
La investigación, basada en datos de más de 10,000 pacientes, observó una menor progresión a cáncer metastásico en cuatro tipos de tumores: pulmón de células no pequeñas, mama, colorrectal y hepatocelular. Además, se asoció con una mejor supervivencia general en siete tipos de cáncer, aunque los autores advierten que se necesitan ensayos clínicos controlados para confirmar estos resultados.
Hallazgos clave del estudio
Los agonistas GLP-1, como la semaglutida y la liraglutida, fueron originalmente desarrollados para controlar los niveles de azúcar en sangre en personas con diabetes tipo 2. Sin embargo, su capacidad para reducir el peso y la inflamación ha llamado la atención de los investigadores en otras áreas, incluyendo la cardiología y ahora la oncología.
El estudio analizó registros médicos de pacientes con cáncer en etapas tempranas (I a III) que usaron estos fármacos después de su diagnóstico. Comparados con quienes tomaron otros medicamentos para la diabetes, mostraron un menor riesgo de progresión a metástasis (etapa IV). "Estos datos son alentadores, pero debemos ser cautelosos. No es una cura, sino una señal que merece más estudio", explicó el doctor Mark Orland, autor principal de la investigación y miembro de la Clínica Cleveland.
¿Cómo funcionarían estos fármacos contra el cáncer?
Aunque el mecanismo exacto sigue sin estar claro, los científicos plantean que las propiedades antiinflamatorias y reguladoras del metabolismo de los GLP-1 podrían influir en el microambiente tumoral, dificultando la diseminación de las células cancerosas. "No estamos afirmando que prevengan el cáncer, pero podrían ser un coadyuvante en ciertos casos", aclaró Orland.
El estudio se realizó mediante análisis retrospectivo, una metodología con limitaciones, por lo que los investigadores insisten en la necesidad de ensayos clínicos aleatorizados para validar los resultados.
Próximos pasos y contexto
ASCO 2026, celebrada en Chicago, reunió a más de 44,000 especialistas de 166 países, donde se discutieron avances en el tratamiento del cáncer. Los agonistas GLP-1 ya son protagonistas en la medicina por su impacto en la obesidad y enfermedades cardiovasculares; ahora, su posible rol en oncología añade un nuevo capítulo a su historia.
Mientras se esperan más investigaciones, los expertos recomiendan que los pacientes no cambien sus tratamientos sin consultar a sus médicos. "Es un paso esperanzador, pero no debemos generar falsas expectativas", concluyó Orland. La comunidad científica seguirá de cerca estos desarrollos, que podrían ofrecer herramientas adicionales en la lucha contra el cáncer.





