Un fármaco para la tos podría retrasar los síntomas del Parkinson, según un estudio
Un ensayo clínico revela que el ambroxol, usado en jarabes para la tos, podría proteger contra el deterioro neuropsiquiátrico en pacientes con demencia por Parkinson.
Una nueva investigación liderada por la Universidad Occidental de Canadá ha descubierto que el ambroxol, un componente común en medicamentos para la tos, podría ayudar a frenar los síntomas neuropsiquiátricos en pacientes con demencia asociada al Parkinson. El estudio, publicado recientemente, ofrece esperanza para una enfermedad que hasta ahora carece de tratamientos modificadores.
Resultados prometedores en un ensayo controlado
El ensayo incluyó a 47 pacientes divididos en dos grupos: uno recibió una dosis alta diaria de ambroxol, mientras que el otro tomó un placebo. Tras el tratamiento, los 22 pacientes que recibieron el fármaco mostraron un estancamiento en el avance de síntomas como delirios, alucinaciones, ansiedad e irritabilidad. En cambio, los 25 del grupo placebo experimentaron un deterioro significativo.
"Queríamos alterar el curso de la demencia en el Parkinson, y estos resultados son un primer paso alentador", afirmó el neurólogo Stephen Pasternak, autor principal del estudio. Además, los pacientes tratados con ambroxol sufrieron menos caídas y mantuvieron mayor estabilidad motora.
Posible beneficio en pacientes con riesgo genético
Aunque no hubo mejoras generales en la cognición, los investigadores detectaron un avance en un subgrupo específico: portadores del gen GBA1, asociado a un mayor riesgo de Parkinson. Estos pacientes mostraron mayor actividad de la enzima glucocerebrosidasa (GCase), clave para evitar la acumulación de proteínas dañinas en el cerebro.
Sin embargo, los científicos advierten que estos hallazgos, al provenir de una muestra pequeña, requieren más estudios. "Es una señal prometedora, pero necesitamos más evidencia", señaló Pasternak.
Avances más allá del Parkinson
El ambroxol, conocido por su capacidad de cruzar la barrera hematoencefálica, ha llamado la atención como posible tratamiento para otras enfermedades neurodegenerativas, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o la enfermedad de Gaucher. No obstante, los investigadores recalcan que se necesitan ensayos más amplios para confirmar su eficacia.
El estudio no registró efectos secundarios graves, aunque algunos participantes abandonaron el ensayo debido a molestias gastrointestinales leves. Pasternak concluyó: "Esto abre una nueva vía de investigación y esperanza para los pacientes".
Fuente: Universidad Occidental (Canadá)





