Investigadores del University College London han descubierto un mecanismo natural que ayuda al cuerpo a detener la inflamación, un hallazgo que podría transformar el tratamiento de enfermedades autoinmunes como la artritis y la diabetes. El estudio, publicado en Nature Communications, revela cómo moléculas derivadas de la grasa corporal actúan como reguladores clave del sistema inmunitario, abriendo la puerta a terapias más seguras y efectivas.
La inflamación es una respuesta vital del organismo para combatir infecciones y reparar tejidos dañados. Sin embargo, cuando este proceso no se detiene adecuadamente, puede derivar en inflamación crónica, lo que contribuye a diversas enfermedades. Hasta ahora, el mecanismo exacto que controla esta desactivación había sido un misterio para la ciencia.
Moléculas que frenan la inflamación
El estudio identifica un grupo de moléculas llamadas epoxioxilipinas, producidas a partir de la grasa corporal, como responsables de frenar la inflamación. Estas moléculas evitan el crecimiento excesivo de ciertas células inmunitarias, conocidas como monocitos intermedios, que están asociadas con la inflamación crónica.
Para probar esta teoría, los investigadores inyectaron una bacteria inactivada (Escherichia coli) en el antebrazo de voluntarios sanos, lo que provocó una reacción inflamatoria controlada. Los participantes fueron divididos en dos grupos: uno recibió un fármaco que bloquea la enzima que descompone las epoxioxilipinas antes de que comenzara la inflamación, y el otro recibió el tratamiento después de que los síntomas aparecieran.
Los resultados mostraron que el fármaco aumentó los niveles de epoxioxilipinas, aceleró la recuperación y redujo drásticamente la presencia de monocitos intermedios en sangre y tejidos. Sin embargo, no tuvo un efecto significativo en síntomas externos como el enrojecimiento o la hinchazón.
Un enfoque prometedor para enfermedades autoinmunes
Las pruebas adicionales revelaron que una de estas moléculas, la 12,13-EpOME, desactiva una señal proteica llamada p38 MAPK, clave en la transformación de los monocitos intermedios. Este mecanismo fue confirmado tanto en laboratorio como en estudios con voluntarios a los que se les administró un inhibidor de p38.
"Este descubrimiento ofrece una vía natural para limitar la expansión dañina de las células inmunitarias y calmar la inflamación más rápidamente", explicó Olivia Bracken, investigadora del University College London y autora principal del estudio. "Centrarse en este mecanismo podría conducir a tratamientos más seguros que restablezcan el equilibrio inmunitario sin suprimir la inmunidad general, como ocurre con las terapias actuales".
Este hallazgo no solo aporta nuevos conocimientos sobre cómo el cuerpo controla la inflamación, sino que también podría marcar el inicio de una nueva generación de tratamientos para enfermedades autoinmunes e inflamatorias, beneficiando a millones de personas en todo el mundo.





