Descubren el mecanismo cerebral que nos hace temer más a las pérdidas que a las ganancias
Un estudio innovador, publicado en las revistas Nature y Current Biology, ha revelado los mecanismos neuronales que nos hacen más sensibles a las pérdidas que a las ganancias. Esta investigación, liderada por un equipo de científicos del Instituto Weizmann de Ciencias y el Centro Médico Sourasky en Tel Aviv, no solo arroja luz sobre cómo el cerebro procesa el riesgo, sino que también podría explicar comportamientos asociados con trastornos de ansiedad y estrés postraumático (TEPT).
Cómo el cerebro evalúa el riesgo
La clave de este proceso se encuentra en la amígdala, una pequeña estructura cerebral en forma de almendra que juega un papel crucial en la gestión del miedo y el estrés. Los investigadores utilizaron electrodos implantados en pacientes con epilepsia grave para observar cómo las neuronas individuales responden ante situaciones de riesgo.
“Estos electrodos nos permiten ver cómo grupos pequeños de células procesan la información en tiempo real, ofreciendo una ventana única a la toma de decisiones bajo presión”, explicó el Prof. Ido Strauss.
Ganancias vs. pérdidas: un experimento revelador
En la primera fase del estudio, publicada en Nature, los participantes realizaron pruebas en las que podían ganar o perder puntos. Los resultados mostraron que, mientras que las ganancias fomentaban decisiones más conservadoras, las pérdidas impulsaban a los participantes a explorar opciones más arriesgadas.
“En las pruebas de pérdida, las personas a menudo ignoraban la opción más segura y buscaban evitar la pérdida a toda costa, incluso si eso significaba tomar decisiones menos óptimas”, señaló la Dra. Tamar Reitich-Stolero, coautora del estudio.
Los investigadores observaron que la actividad neuronal en la amígdala y la corteza temporal aumentaba justo antes de que los participantes decidieran explorar nuevas estrategias. Este “ruido neuronal” reflejaba la incertidumbre y destacaba cómo el cerebro se adapta ante la posibilidad de perder.
Cuando el cerebro generaliza demasiado
En la segunda fase, publicada en Current Biology, los participantes escucharon tonos previamente asociados con ganancias o pérdidas, junto con sonidos nuevos. Los resultados mostraron que, ante posibles pérdidas, el cerebro tendía a generalizar en exceso, interpretando incluso tonos similares como amenazas.
“La generalización es esencial para la supervivencia, pero cuando se vuelve excesiva, puede derivar en ansiedad, estrés o TEPT”, explicó el Prof. Rony Paz. Este hallazgo sugiere que la sobreactivación de la amígdala podría ser un factor clave en estos trastornos.
Implicaciones clínicas y sociales
Los trastornos de ansiedad afectan a aproximadamente el 4 % de la población mundial, mientras que el TEPT impacta a cerca del 5,6 % de quienes experimentan eventos traumáticos. En Israel, tras los ataques del 7 de octubre, se estima que el 5,3 % de la población podría desarrollar este trastorno.
Los resultados de este estudio no solo ayudan a comprender mejor cómo el cerebro procesa el riesgo y el miedo, sino que también abren nuevas vías para el desarrollo de tratamientos más efectivos para los trastornos relacionados con la ansiedad.
Conclusión
Este trabajo representa un avance significativo en la comprensión de cómo el cerebro gestiona el miedo a la pérdida y sus implicaciones en la salud mental. Al identificar los circuitos neuronales involucrados, los científicos están más cerca de desarrollar terapias dirigidas para quienes luchan contra la ansiedad y el estrés postraumático.





