Alerta por aumento temprano de picaduras de garrapatas en EE.UU.: qué riesgos conllevan y cómo protegerse
Los casos de picaduras de garrapatas en Estados Unidos han registrado un aumento inusual para esta época del año, según datos preliminares de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Las visitas a salas de emergencia por esta causa son las más altas desde 2017 en casi todas las regiones del país, lo que ha encendido las alarmas entre expertos, quienes temen un posible repunte de enfermedades como la de Lyme, la fiebre maculosa o el síndrome alfa-gal, una rara alergia a la carne roja.
"Si hay más exposiciones, es probable que veamos más infecciones", advirtió la doctora Alina Filozov, especialista en enfermedades infecciosas del Middlesex Hospital en Connecticut. Los CDC ya emitieron recomendaciones para que la población tome precauciones, especialmente durante actividades al aire libre.
Señales preocupantes en los datos
Aunque la información aún es limitada, el sistema de vigilancia de los CDC —que recibe datos del 85% de los hospitales del país— muestra un incremento significativo en las consultas médicas por picaduras. Connecticut, estado vinculado históricamente a la enfermedad de Lyme, reporta un hallazgo adicional: el 40% de las garrapatas analizadas este año portaban la bacteria que causa esta infección.
Las garrapatas son más activas entre mayo y julio, cuando las ninfas (etapa juvenil) —tan pequeñas como una semilla de amapola— se adhieren a la piel con mayor facilidad. "Son difíciles de detectar y pueden permanecer días, aumentando el riesgo de transmisión", explicó Megan Linske, bióloga de vida silvestre.
Factores detrás del aumento
Varios elementos podrían explicar el fenómeno:
- Clima favorable: Los inviernos suaves y las primaveras húmedas crean condiciones ideales para estos arácnidos.
- Más huéspedes: La proliferación de ratones y ciervos, principales fuentes de alimentación de las garrapatas, contribuye a su expansión.
- Mayor contacto humano: Con el buen tiempo, más personas realizan actividades en zonas boscosas o con hierba alta, donde suelen habitar.
Enfermedades transmitidas y síntomas
Las garrapatas pueden transmitir patógenos que causan:
- Enfermedad de Lyme: Provoca fiebre, fatiga y erupciones cutáneas en forma de "ojo de buey". Si no se trata, puede afectar articulaciones y sistema nervioso.
- Síndrome alfa-gal: Desencadena alergia a carnes rojas y productos lácteos, con síntomas como urticaria o dificultad respiratoria.
- Fiebre maculosa: Ocasiona fiebre alta, dolor muscular y erupciones. Puede ser mortal sin tratamiento oportuno.
Cómo reducir el riesgo
Los expertos recomiendan:
- Evitar zonas de riesgo: Caminar por el centro de senderos y alejarse de vegetación densa.
- Usar barreras: Ropa clara (para detectarlas fácilmente) tratada con permetrina, un repelente seguro.
- Revisar el cuerpo: Después de estar al aire libre, revisar axilas, ingles, cuero cabelludo y detrás de las orejas.
- Extraerlas correctamente: Con pinzas, tirando suavemente hacia arriba. No usar remedios caseros como vaselina o calor.
Si aparece fiebre, erupción o dolor articular días después de una picadura, se debe buscar atención médica. "La detección temprana es clave", insistió Alison Hinckley, epidemióloga de los CDC. Mientras los científicos monitorean la evolución de esta temporada, las medidas preventivas siguen siendo la mejor defensa.





