El Partido Revolucionario Moderno (PRM) de República Dominicana se encuentra en medio de una polémica reforma interna que podría cambiar radicalmente cómo elige a sus líderes. Dirigentes del partido se reúnen hoy en una crucial convención nacional para debatir si reducen de cuatro a dos años el mandato de sus autoridades y si adoptan un controvertido sistema de votación por asamblea de delegados.
La propuesta ha dividido al PRM, con facciones que la apoyan y otras que la rechazan por temor a que limite la participación de las bases. Los críticos argumentan que el nuevo método podría restar transparencia al proceso y generar dudas sobre su legitimidad.
El cambio estatutario también plantea que uno de los tres vicepresidentes asuma automáticamente la presidencia si el titular falta. La medida busca evitar vacíos de poder, pero algunos la ven como un intento de concentrar influencia en la cúpula.
La convención fue aprobada el pasado 21 de junio por el Comité Nacional del partido, que fijó el 2 de agosto como fecha para elegir nuevas autoridades. El resultado de hoy podría definir no solo el futuro del PRM, sino también su estrategia de cara a las próximas elecciones nacionales.
Mientras los delegados discuten, las tensiones internas reflejan un partido en busca de equilibrio entre modernización y tradición. El reloj corre para una organización que necesita unidad ante los desafíos políticos que se avecinan.





