Comerciantes de Dajabón en pie de guerra contra proyecto de "puerto seco" que amenaza su supervivencia económica
Miles de pequeños comerciantes y trabajadores informales de la provincia fronteriza de Dajabón enfrentan un futuro incierto ante el avance de un polémico proyecto gubernamental que busca instalar un "puerto seco". La iniciativa, respaldada por un decreto presidencial, podría desplazar el histórico mercado binacional con Haití, principal sustento económico de la zona, y concentrar el negocio en manos de grandes corporaciones.
El pulso por la frontera
El intercambio comercial con la ciudad haitiana de Juana Méndez mueve diariamente a miles de personas entre ambos lados de la frontera. Vendedores ambulantes, transportistas, dueños de almacenes y restaurantes dependen de esta actividad, que ahora perciben bajo amenaza. "Sería un crimen contra familias que llevan décadas trabajando aquí", denuncia Abigail Bueno, líder de los comerciantes locales, quien exige diálogo con el Gobierno.
El proyecto, que contempla una inversión privada de más de 300 millones de dólares, promete modernizar la logística mediante terminales de carga bajo régimen de zona franca. Sin embargo, los detractores insisten en que ya existe un "puerto seco natural" conformado por la aduana, el mercado y los almacenes locales. "No nos oponemos al progreso, pero no puede ser excluyente", recalca un comerciante anónimo.
Efecto dominó
Hoteleros, mecánicos y dueños de pequeños negocios coinciden: centralizar las operaciones acabaría con el ecosistema económico que hoy genera empleo directo e indirecto. La preocupación crece ante la posibilidad de que desaparezcan los puestos informales —conocidos localmente como "chiriperos"—, vitales para la subsistencia de miles de hogares.
Autoridades no han detallado cómo integrarán a los actores tradicionales, pero fuentes cercanas al proyecto señalan que busca ordenar el actual "desorden operativo". Mientras, los comerciantes piden ampliar las instalaciones existentes en lugar de reemplazarlas. "Si nos excluyen, esto se convertirá en un pueblo fantasma", advierte Bueno.
¿Qué sigue?
La tensión en la frontera norte refleja un dilema nacional: cómo equilibrar modernización con inclusión económica. Con el decreto 166-26 ya en marcha, los próximos meses serán clave para determinar si el Gobierno encuentra una fórmula que preserve los medios de vida locales o si, como temen los comerciantes, Dajabón perderá su identidad comercial.




