Perú cerró este domingo una de las elecciones presidenciales más polarizadas de su historia, con los votantes decidiendo entre la conservadora Keiko Fujimori y el progresista Roberto Sánchez. El resultado definirá el futuro del país en medio de una creciente ola de violencia y una década marcada por la inestabilidad política, que ha visto a ocho presidentes en el poder.
Los comicios, organizados por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), se desarrollaron sin incidentes mayores, aunque el conteo de votos podría extenderse varios días. Las urnas se cerraron tras una jornada en la que la seguridad ciudadana emergió como el tema central, superando incluso las preocupaciones sobre la inestabilidad institucional. Según cifras oficiales, los casos de extorsión se han quintuplicado en los últimos cinco años, mientras que los homicidios se han duplicado.
Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular y candidata por cuarta vez, prometió un gobierno firme para combatir la delincuencia y garantizar las inversiones extranjeras. Por su parte, Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, centró su discurso en la renegociación de contratos de recursos naturales, especialmente en sectores como la minería y el gas, aunque aseguró mantener las puertas abiertas a inversores internacionales.
Ambos candidatos llegaron al balotaje en un empate técnico según las encuestas, lo que aumentó la tensión en una nación históricamente dividida. El próximo presidente gobernará durante cinco años a partir del 28 de julio, enfrentando desafíos como la economía, la inseguridad y la recuperación pospandemia.
El jefe interino de la ONPE, Bernardo Pachas, anunció que los primeros avances del conteo se conocerían horas después del cierre de las urnas. Por su parte, Roberto Burneo, titular del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), garantizó la transparencia del proceso y negó cualquier acusación de fraude. "Instamos a todos a mantener la serenidad y actuar con responsabilidad democrática", afirmó.
La comunidad internacional también siguió de cerca la jornada. El embajador de Estados Unidos en Perú, Bernie Navarro, destacó la importancia de la transparencia y aseguró que su país trabajará con el candidato ganador. "Estados Unidos quiere colaborar con cualquier líder que elija el pueblo peruano", declaró.
Mientras el país espera los resultados definitivos, la atención se centra en cómo el próximo gobierno abordará los desafíos urgentes de seguridad y estabilidad, en un contexto de alta polarización social y política. El proceso electoral, sin embargo, ha reafirmado la fortaleza de las instituciones democráticas peruanas.




