El Partido Comunista del Trabajo ha denunciado que la reciente intervención militar de El Salvador en Haití forma parte de una estrategia impulsada por Estados Unidos, Francia y la oligarquía haitiana para perpetuar la crisis en el país caribeño. Este movimiento, según la organización política, busca consolidar el control imperialista sobre los recursos y mantener a Haití en un estado de dependencia y pobreza crónica.
La situación en Haití ha sido marcada por décadas de inestabilidad política, violencia y pobreza extrema. Históricamente, el país ha sufrido ocupaciones militares y golpes de Estado que, en lugar de traer paz y desarrollo, han profundizado su crisis. Desde la ocupación estadounidense entre 1915 y 1934 hasta la presencia de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), las intervenciones extranjeras han dejado un legado de debilidad institucional y caos social.
Aquiles Castro, secretario general del Partido Comunista del Trabajo, destacó que la narrativa de las potencias extranjeras y organismos internacionales busca confundir al mundo, presentándose como salvadores mientras perpetuaron el subdesarrollo haitiano. Además, recordó el golpe de Estado de 1991 contra Jean Bertrand Aristide, el primer presidente democráticamente electo, como un punto clave en la frustración de cualquier intento de desarrollo autónomo en el país.
La intervención militar actual llega en un contexto de crisis humanitaria y violencia pandillera en Haití, que ha generado preocupación internacional y debates sobre cómo abordar la situación. Sin embargo, el Partido Comunista del Trabajo advierte que estas acciones no buscan resolver los problemas del pueblo haitiano, sino asegurar el control de los recursos naturales y estratégicos del país.
Las implicaciones geopolíticas de esta intervención podrían afectar no solo a Haití, sino también a la región caribeña, especialmente a la República Dominicana, con la que comparte la isla de La Española. La estabilidad o desestabilización de Haití tiene un impacto directo en los flujos migratorios, la seguridad fronteriza y la economía dominicana.
Ante estos hechos, el Partido Comunista del Trabajo ha llamado a los pueblos de América Latina a mantenerse vigilantes frente a lo que considera una nueva maniobra imperialista. La situación en Haití sigue siendo un tema de preocupación internacional, y su evolución podría marcar un precedente en las relaciones entre las potencias extranjeras y los países en desarrollo de la región.









