El Papa León XIV congrega a más de un millón en Madrid con un mensaje contundente contra las guerras y la exclusión
Más de 1.2 millones de personas abarrotaron la Plaza Cibeles en Madrid para escuchar al Papa León XIV, quien lanzó un firme llamado contra los conflictos bélicos, las políticas excluyentes y el uso de la religión para justificar la violencia. En su homilía, el pontífice denunció que "nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano", en una clara alusión a los discursos antiinmigrantes y las corrientes ultraconservadoras que ganan terreno en Europa y América.
El líder católico, en su gira de siete días por España, insistió en que "los auténticos valores cristianos son incompatibles con posiciones políticas que citan la fe para avalar una guerra". Sus palabras resonaron en un contexto global marcado por la escalada de tensiones en Oriente Medio y el conflicto en Ucrania, que el propio Papa calificó de "injusto" y "divisivo".
La postura de León XIV no es nueva. En abril, sus críticas a la intervención militar de Estados Unidos e Israel contra Irán desataron una polémica con el expresidente Donald Trump, quien llegó a cuestionar su liderazgo. Aunque el pontífice evitó entrar en debates políticos, su rechazo a las guerras y su defensa de los marginados han definido su papado.
Las multitudes que lo siguen en España —con paradas previstas en Barcelona, Gran Canaria y Tenerife— reflejan el peso de su mensaje en un mundo fracturado. Autoridades eclesiásticas destacan que su llamado a la paz y la justicia social sigue congregando a fieles más allá de fronteras.
Mientras las tensiones geopolíticas y las crisis humanitarias se agudizan, la voz del Papa se erige como un contrapeso moral. Su gira por España no solo refuerza su influencia, sino que plantea un desafío a los líderes globales: priorizar el diálogo sobre la confrontación.




