El olor a marihuana domina las calles de Santo Domingo: de barrios marginados a zonas exclusivas
El aroma penetrante de la marihuana se ha apoderado de las calles del Gran Santo Domingo, trascendiendo barreras sociales y geográficas. Lo que antes era un fenómeno limitado a barrios populares ahora impregna desde urbanizaciones cerradas hasta zonas turísticas, revelando una normalización alarmante del consumo y microtráfico en la capital dominicana.
De Cristo Rey a Piantini: un problema sin fronteras
Vecinos de sectores como Naco, Gascue y Alma Rosa reportan que el olor a cannabis se ha vuelto cotidiano, incluso dentro de sus hogares. "Es como un vecino más", describe una residente de 51 años, mientras taxistas y comerciantes confirman que el consumo a plena luz del día ya no genera reacciones. Las autoridades registran un aumento del 82% en decomisos entre 2024 y 2025, con más de 11.5 toneladas incautadas, incluyendo la mayor plantación ilegal intervenida en la historia del país (15,392 plantas en San José de Ocoa).
Microtráfico a la vista de todos
Cientos de puntos de venta operan con impunidad, según testimonios recogidos en Villas Agrícolas y la Ciudad Colonial. La accesibilidad ha crecido tanto que hasta los colmados venden papeles para armar cigarrillos de forma abierta, facilitando el consumo. Datos de Hogar Crea Dominicano ubican a la marihuana como la droga de inicio preferida entre jóvenes, impulsada por su bajo costo y la percepción errónea de que es inofensiva.
¿Qué sigue?
Mientras el olor a cannabis —descrito como una mezcla de almizcle, pino y cítricos— se vuelve parte del paisaje urbano, comunidades exigen acciones concretas. Aunque las incautaciones récord muestran esfuerzos antinarcóticos, la demanda sigue en auge. La pregunta que resuena en las calles es clara: ¿podrán las autoridades recuperar el control de los espacios públicos, o el "olor verde" llegó para quedarse?




