El Gobierno dominicano anunció un ambicioso plan para reformar el sistema educativo, poniendo fin a la práctica de promover a los estudiantes de grado sin que hayan adquirido conocimientos esenciales. Rafael Santos Badía, ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT), afirmó que esta medida, inspirada en modelos extranjeros, ha dañado la calidad de la educación en el país y llamó a un cambio urgente.
En declaraciones televisadas, Santos Badía criticó duramente la tendencia de promover a alumnos independientemente de su rendimiento académico. “Copiamos el sistema norteamericano de pasar a los niños aunque no sepan, y eso es un disparate”, dijo el ministro. Aclaró que esta práctica no está respaldada por una ley, sino por ordenanzas que pueden ser modificadas. “Hay que corregir estos errores. Es una ordenanza, no una ley”, subrayó.
El ministro también hizo hincapié en la necesidad de fortalecer los fundamentos educativos desde la infancia, como la lectura fluida, la gramática y la ortografía. “Queremos volver a enseñar lo básico, como leer de corrido, usar la coma y el punto, y entender qué es un diptongo”, explicó. Este enfoque busca reducir la brecha entre un sistema educativo “atrapado en el siglo XIX”, maestros del siglo XX y estudiantes del siglo XXI.
Aunque reconoció la importancia de temas como la inteligencia artificial y las disciplinas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), Santos Badía advirtió que estas áreas no son suficientes por sí solas. “Si es moda, no es cambio”, señaló, destacando la necesidad de una transformación integral del sistema.
El anuncio llega en un momento en que República Dominicana enfrenta desafíos persistentes en la calidad educativa. Según instituciones internacionales, el país ha quedado rezagado en índices de aprendizaje y competencias básicas. El Gobierno espera que estas reformas mejoren la pertinencia y eficacia del sistema educativo, aunque no se han detallado plazos ni metodologías concretas.
Este plan marcaría un giro radical en las políticas educativas del país, aunque su implementación podría enfrentar desafíos logísticos y sociales. Las autoridades han dejado claro que el objetivo es priorizar la calidad sobre la cantidad, un enfoque que podría tener repercusiones significativas en las futuras generaciones de estudiantes dominicanos.




