Los Mets de Nueva York han decidido dar un golpe de timón tras una temporada desastrosa y han despedido a Carlos Mendoza como mánager del equipo. El cambio llega en medio de una racha de seis derrotas consecutivas y un balance negativo de 34 victorias por 47 derrotas, situando al equipo a 15 juegos de Atlanta, líder de la División Este de la Liga Nacional, y a casi 10 del último puesto de comodín. Andy Green, exmanager de San Diego, ha sido nombrado como sustituto interino.
El propietario de los Mets, Steve Cohen, no ha ocultado su decepción. "Esta temporada ha sido una gran decepción", afirmó en un comunicado oficial. "Nuestros aficionados merecen algo mejor". Cohen, uno de los dueños más ambiciosos del béisbol, había apostado fuerte este año con una nómina récord de 358 millones de dólares, pero los resultados no han acompañado.
Las lesiones de figuras clave como Francisco Lindor y Marcus Semien han mermado el rendimiento del equipo. Además, los Mets acumulan una racha de 12 derrotas consecutivas en abril, la peor desde 2002, y han cometido errores defensivos significativos, como los seis registrados en un solo partido contra los Cachorros de Chicago, algo no visto desde 2014.
Mendoza, quien dirigió al equipo durante tres temporadas, llegó a los Mets tras una destacada carrera como entrenador de los Yankees. Aunque llevó al equipo a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en 2024, no logró mantener el nivel esperado. Su despido se produce en un contexto en el que los Mets podrían optar por desprenderse de jugadores y reestructurar el equipo de cara al futuro.
Andy Green, quien ya había dirigido en las Grandes Ligas con San Diego, asume el cargo en medio de un panorama complicado. Aunque su historial como manager no es especialmente brillante (274 victorias y 366 derrotas), su experiencia y conocimiento del club podrían ser clave para intentar enderezar el rumbo.
Este es el cuarto cambio de manager desde que Cohen adquirió el equipo en 2020, lo que refleja la presión por alcanzar el éxito inmediato. Con la temporada lejos de las expectativas, los Mets enfrentan ahora un desafío crucial: reconstruir su identidad y recuperar la confianza de sus aficionados. El próximo movimiento podría ser decisivo para el futuro del equipo.




