El Mercado de Abastecimiento Agropecuario de Santo Domingo (Merca Santo Domingo) enfrenta una crisis sin precedentes debido a la falta de transporte público que conecte el recinto con la ciudad, lo que ha dejado sus instalaciones prácticamente vacías y ha llevado a los comerciantes al borde del cierre. Este complejo, diseñado para ser un centro de distribución masiva de productos agrícolas frescos y de calidad, ahora lucha por sobrevivir ante la ausencia de compradores, poniendo en riesgo tanto la economía local como el acceso de las familias a alimentos asequibles.
El problema principal radica en la desconexión del mercado con las zonas residenciales. Aunque el Merca Santo Domingo ofrece una amplia variedad de productos —desde vegetales y frutas hasta carnes y embutidos—, los compradores se ven obligados a gastar más en transporte que en los propios alimentos debido a la falta de rutas accesibles. Los comerciantes reportan ventas mínimas y se quejan de que los costos operativos son insostenibles. "La situación es difícil. El dinero está escondido. No hay circulante", lamenta Marco Ariel Mejía, uno de los vendedores.
Ante esta situación, los sindicatos de comerciantes han exigido soluciones urgentes, como la creación de corredores de autobuses que conecten el mercado con estaciones de metro y puntos estratégicos de la ciudad. Esta medida no solo reactivaría la economía del sector, sino que también permitiría a las familias de bajos ingresos acceder a productos frescos y de calidad a precios más bajos. "Si hay un transporte de enlace, las cosas pueden mejorar", sostiene Juan William Tineo, presidente de los comerciantes.
El Merca Santo Domingo fue concebido como un proyecto social para beneficiar tanto a productores como a consumidores, pero la falta de infraestructura de transporte ha dejado estos objetivos en el aire. Mientras tanto, toneladas de productos frescos corren el riesgo de perderse en los estantes, y los vendedores se ven obligados a aumentar precios para cubrir gastos, lo que ahuyenta aún más a los pocos clientes que logran llegar al lugar.
A pesar de las adversidades, el mercado mantiene altos estándares de calidad y organización. Sus instalaciones están limpias, seguras y bien equipadas, con áreas climatizadas para la venta de carnes y espacios diseñados para facilitar la experiencia del consumidor. Sin embargo, estos esfuerzos se ven opacados por el aislamiento del recinto y la indiferencia de las autoridades de transporte.
La crisis del Merca Santo Domingo es un reflejo de un problema mayor: la desconexión entre las iniciativas públicas y las necesidades reales de la ciudadanía. Mientras las autoridades no resuelvan el problema de transporte, este proyecto seguirá siendo un ejemplo de potencial desaprovechado, afectando a productores, comerciantes y consumidores por igual. La esperanza de reactivación depende ahora de acciones concretas y urgentes por parte del gobierno.




