El Colegio Médico Dominicano (CMD) ha encendido las alarmas al rechazar de plano la propuesta del Servicio Nacional de Salud (SNS) de extender los horarios en centros médicos de primer nivel y diagnósticos sin garantizar condiciones laborales adecuadas. La medida, impulsada bajo la disposición SNS-EE-650626, ha sido tildada de improvisada y potencialmente peligrosa para el bienestar de los profesionales de la salud y la calidad de la atención al público.
El presidente del CMD, Luis Peña Núñez, no ha dejado lugar a dudas: el gremio médico no permitirá que la ampliación de servicios se sustente en la sobrecarga laboral y el agotamiento físico de los médicos. “Exigimos al director del SNS, Julio Landrón, que aclare bajo qué esquema de contratación se cubrirán estas nuevas jornadas”, declaró Peña Núñez, quien también pidió garantías de seguridad para el personal que trabaje en horarios nocturnos y fines de semana.
El contexto no es menor. República Dominicana enfrenta retos históricos en su sistema de salud, con una creciente demanda de servicios y una infraestructura que lucha por mantenerse a flote. La falta de personal especializado y general en los centros médicos ha sido un problema recurrente, y ahora, la posible extensión de horarios sin un aumento proporcional de plazas ha levantado preocupaciones serias. Peña Núñez insistió en que cualquier medida que no incluya la creación de nuevos puestos y condiciones seguras de trabajo está destinada al fracaso.
Las implicaciones de esta decisión podrían extenderse más allá de los médicos. Si los profesionales de la salud se ven obligados a trabajar en condiciones precarias, la calidad de la atención a los pacientes podría verse comprometida, lo que afectaría directamente a la población que depende de estos servicios. Además, el malestar dentro del gremio médico podría escalar a protestas o conflictos laborales, algo que el gobierno dominicano querrá evitar en medio de su agenda de reformas sanitarias.
El CMD ya ha dejado claro que no dará marcha atrás en su postura. Mientras tanto, el SNS enfrenta la presión de justificar su propuesta y presentar un plan que satisfaga tanto las necesidades de la población como las demandas de los médicos. El desenlace de este enfrentamiento podría marcar un precedente clave para el futuro del sistema de salud en el país.




