Más de la mitad de los hogares dominicanos ya cuenta con acceso a internet, según reveló el reciente Informe ENHOGAR 2025. Este avance marca un progreso notable en la digitalización del país, aunque las diferencias entre zonas urbanas y rurales siguen siendo profundas y preocupantes. Mientras en las ciudades el 70% de las familias disfruta de conexión, en áreas rurales apenas llega al 30%, lo que amplía la brecha digital y limita oportunidades en educación, trabajo y servicios esenciales.
El estudio, elaborado por instituciones oficiales, detalla que las familias con mayores ingresos casi han alcanzado una cobertura total, mientras que las más vulnerables dependen principalmente de planes móviles económicos, que ofrecen una calidad deficiente. Esta desigualdad no solo refleja diferencias económicas, sino también un acceso desigual a herramientas clave para el desarrollo personal y profesional. Expertos como Winston Marte, economista consultado por el informe, coinciden en que reducir costos y ampliar la infraestructura tecnológica son pasos urgentes para lograr una inclusión digital equitativa.
Las implicaciones de esta brecha son significativas. En un mundo cada vez más digitalizado, la falta de acceso a internet adecuado puede perpetuar ciclos de pobreza y marginación. Las comunidades rurales, en particular, enfrentan dificultades para acceder a educación en línea, empleos remotos y servicios gubernamentales digitalizados. Esto no solo afecta a familias individuales, sino que también tiene un impacto en el desarrollo económico y social del país en su conjunto.
El gobierno ha reconocido el desafío y señala que garantizar el acceso universal a internet es una prioridad en su agenda de políticas públicas. Sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer. El informe subraya la necesidad de invertir en infraestructura rural y programas de subsidios para hacer que la conexión sea asequible para todos. La pandemia de COVID-19 ya había evidenciado estas carencias, acelerando la urgencia de actuar.
El crecimiento en la conectividad es un logro destacable, pero no suficiente. Mientras persistan estas desigualdades, el país no podrá aprovechar plenamente los beneficios de la era digital. Las autoridades enfrentan ahora el reto de convertir este avance en una oportunidad real para todos los dominicanos, sin importar su ubicación geográfica o nivel de ingresos. El camino hacia una inclusión digital plena sigue siendo uno de los desafíos más importantes para el futuro inmediato del país.




