Un peso pesado del PLD abandona la carrera presidencial y desata un terremoto político al sumarse al equipo de Gonzalo Castillo
La escena política dominicana vive un giro dramático. Charlie Mariotti Tapia, histórico dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ha renunciado a sus aspiraciones presidenciales para respaldar la candidatura de Gonzalo Castillo. El movimiento, anunciado ante una multitud de seguidores, incluye el traslado masivo de una estructura de poder clave: 92 miembros del Comité Central, 26 regidores, 10 alcaldes y varios exfuncionarios de alto nivel se alinean ahora con el exministro de Obras Públicas.
El impacto es inmediato. Analistas señalan que esta decisión fortalece a Castillo como el principal contendiente dentro del PLD, mientras el partido busca recuperar el poder perdido en las últimas elecciones. "No se trata de un simple respaldo, sino de una operación estratégica que redefine las fuerzas internas", explicó una fuente cercana al comité ejecutivo del partido.
La jugada maestra
Mariotti, exsenador y exsecretario general del PLD, justificó su decisión en un discurso contundente: "Gonzalo conecta con la gente. Es la opción real para volver al gobierno". Reveló que su decisión surgió tras meses de recorrer el país y percibir un apoyo creciente hacia Castillo, a quien describió como "sencillo, empático y eficaz".
El acto de respaldo, cargado de simbolismo, incluyó intervenciones de figuras como la exdiputada Traisy Quezada y el exsenador Rubén Darío Cruz, reforzando el mensaje de unidad. Castillo, por su parte, no perdió tiempo: "Estoy listo para ser presidente", declaró, prometiendo enfocarse en seguridad, empleo y control migratorio.
Qué viene ahora
El movimiento deja claro que el PLD apuesta por una estrategia de reagrupamiento en torno a Castillo, quien ya perfila su discurso hacia temas sensibles: combate al narcotráfico, alianza con Estados Unidos y críticas a la gestión económica actual. Con este respaldo, el partido busca capitalizar el descontento social y presentarse como una alternativa cohesionada.
La jugada de Mariotti no solo consolida a Castillo, sino que envía un mensaje a los rivales internos y externos: el PLD está dispuesto a dejar atrás las divisiones para recuperar la presidencia. Los próximos meses dirán si la apuesta funciona.




