Familias dominicanas claman por servicios básicos tras cinco años de abandono institucional
Más de 200 familias en La Joya del Bonito, Santo Domingo Este, sobreviven sin agua potable, electricidad estable ni calles pavimentadas, mientras toneladas de basura se acumulan sin recolección regular. Los residentes, organizados en una junta de vecinos reconocida oficialmente, exigen respuestas urgentes tras medio década de gestiones ignoradas por autoridades municipales y del Gobierno Central.
Un grito desesperado por dignidad
Bienvenido Mercedes, líder comunitario, describe cómo han construido infraestructura básica con sus propios recursos: "Queremos criar a nuestros hijos en paz, pero el polvo de las calles destruidas y las aguas estancadas los enferman". La falta de servicios esenciales ha convertido la zona en un foco de riesgo sanitario, con niños expuestos a enfermedades respiratorias y gastrointestinales.
Aunque presentaron documentos ante la alcaldía y dependencias estatales en múltiples ocasiones, las promesas nunca se materializaron. "Nos juraron apoyo, pero seguimos invisibles", denuncia Mercedes. El temor a desalojos arbitrarios agrava la crisis, ya que muchas viviendas carecen de títulos de propiedad.
Crisis nacional reflejada en un barrio
El caso de La Joya del Bonito ejemplifica un problema extendido en República Dominicana: según datos oficiales, el 30% de los sectores populares en zonas urbanas enfrentan déficits similares en servicios básicos. Expertos en desarrollo urbano advierten que la falta de planificación agrava la marginalización.
Las calles sin asfaltar dificultan el acceso de ambulancias y camiones de basura, mientras la electricidad llega mediante conexiones informales, aumentando el riesgo de incendios. "Sin salud ni educación cercana, nuestros hijos tienen menos oportunidades", lamenta una residente anónima.
¿Habrá respuestas?
Fuentes del Ayuntamiento de Santo Domingo Este aseguraron a este medio que "evalúan incluir el sector en el próximo plan de inversión", aunque no precisaron fechas. Mientras, los vecinos anuncian nuevas protestas pacíficas. "No pedimos lujos, solo lo mínimo para vivir", concluye Mercedes.
La presión social crece en un año electoral, donde la atención a comunidades olvidadas podría definir agendas políticas. La Joya del Bonito espera dejar de ser un símbolo del abandono estatal.




