Nuevo Código Penal divide a juristas: ¿Más cárcel o avance en derechos?
República Dominicana estrena este lunes un polémico Código Penal que ha generado un choque de opiniones entre los principales expertos legales del país. Mientras algunos lo califican como un avance en garantías ciudadanas, otros alertan sobre un peligroso incremento en la población carcelaria por el endurecimiento de penas.
El reconocido penalista Miguel Valerio destacó que la nueva norma incluye principios constitucionales y tratados internacionales como base jurídica, un avance sin precedentes. "Aquí se reconocen derechos fundamentales desde el primer artículo", explicó durante una entrevista en el programa D’AGENDA.
Sin embargo, su colega Carlos Balcácer lanzó una advertencia contundente: "Este código es una venganza oculta de las élites". Criticó especialmente la acumulación de condenas, donde un acusado podría sumar hasta 16 años por múltiples delitos menores. "Es sintomático de un sistema que prioriza el castigo sobre la reinserción", afirmó.
¿Nuevos delitos, mismos problemas?
La reforma introduce figuras como la difamación extorsiva —apoyada por Valerio tras sufrir ataques mediáticos— y delitos digitales, un terreno pantanoso tras el boom de la era postpandemia. Balcácer advirtió que estos casos colapsarán los tribunales: "Sin protocolos claros, saturaremos el Ministerio Público".
Ambos expertos coincidieron en un punto: la comisión creada por el presidente Luis Abinader para monitorear la implementación está condenada al fracaso. "¿Cómo medirán el impacto sin contacto real con la población carcelaria?", cuestionó Balcácer.
El dilema social
Mientras Valerio argumenta que solo los delincuentes habituales sufrirán las consecuencias, Balcácer replica que el código ignora la idiosincrasia dominicana: "Las penas deben educar, no solo castigar". Un ejemplo: el robo pasó de 5 a 22 artículos, complicando procesos que antes eran ágiles.
Con las cárceles ya operando al 200% de su capacidad, el sistema judicial dominicano enfrenta su prueba de fuego. Si el código logra equilibrar justicia y derechos humanos o profundiza la crisis carcelaria, es una respuesta que comenzará a escribirse esta semana.




