La República Dominicana enfrenta un desafío crítico en su sistema educativo: a pesar de haber invertido más de RD$332.000 millones en el sector, los resultados académicos no reflejan una mejora proporcional. Así lo advirtió Melanio Paredes, exministro de Educación, quien resaltó la necesidad de fortalecer los mecanismos de evaluación y rendición de cuentas para garantizar que los recursos públicos se utilicen eficientemente.
Paredes, destacada figura del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), subrayó que la falta de indicadores claros para medir el impacto de las inversiones en educación es uno de los principales obstáculos. Según el exfuncionario, es fundamental implementar pruebas diagnósticas y nacionales que permitan evaluar tanto el desempeño de los estudiantes como la formación de los docentes, quienes desempeñan un rol clave en el proceso educativo.
El exministro también hizo hincapié en la importancia de evaluar la gestión educativa en términos de eficacia y eficiencia. Señaló que, si año tras año aumentan los fondos destinados al sector pero no se observa una mejora significativa en los servicios, podría tratarse de un problema de mal uso de los recursos. "Cuando las inversiones no producen resultados esperados, es necesario aplicar correctivos", afirmó.
En relación al histórico debate sobre la asignación del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) para educación, Paredes recordó que el expresidente Leonel Fernández ya había advertido que esta medida, por sí sola, no resolvería los problemas de calidad educativa. Sin embargo, el exministro sostuvo que es imposible lograr una educación de calidad sin recursos suficientes. Abogó por invertir más, pero siempre bajo planes concretos que incluyan indicadores de impacto y criterios de equidad.
Paredes instó a fortalecer la rendición de cuentas del sistema educativo ante la sociedad dominicana, con el objetivo de garantizar transparencia y mejorar la efectividad del uso de los recursos. En un país donde la educación es vista como una de las vías principales para reducir la desigualdad social, sus palabras resuenan como un llamado urgente a la acción.
La situación actual plantea una pregunta clave: ¿cómo asegurar que los recursos destinados a educación realmente transformen el futuro de millones de dominicanos? Las autoridades educativas tienen ahora el desafío de implementar medidas concretas que permitan responder a este interrogante, mientras la sociedad espera ver resultados tangibles en las aulas y más allá.






