La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso) concluye tras 35 años de operaciones, marcando el fin de una era en el conflicto del Sáhara Occidental. La decisión llega después de que Estados Unidos y Rusia ejercieran vetos recíprocos en el Consejo de Seguridad de la ONU, impidiendo la renovación del mandato de la misión. Esta retirada abre un escenario incierto en una de las disputas territoriales más prolongadas del mundo.
La Minurso fue establecida en 1991 para supervisar un alto el fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, el movimiento independentista saharaui, y organizar un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, este objetivo nunca se cumplió. Ahora, la misión debe desmantelar sus 13 instalaciones, repatriar a 160 observadores militares y 180 empleados civiles, y evacuar todo su material, incluyendo vehículos y helicópteros.
Estados Unidos y Rusia protagonizaron un enfrentamiento diplomático en el Consejo de Seguridad. Washington propuso eliminar la "R" de "Referéndum" en las siglas de la Minurso y reducir su personal, alineándose con las aspiraciones de Marruecos. Rusia vetó esta propuesta, calificándola de "unilateral" y presentó una contrapropuesta para extender el mandato sin cambios, que también fue rechazada por Estados Unidos.
Marruecos celebra el final de la Minurso, calificándola de obsoleta y asegurando que su presencia internacionalizaba indebidamente el conflicto. Rabat defiende su plan de autonomía para el Sáhara Occidental como solución permanente. Por su parte, el Frente Polisario considera el veto ruso como una victoria y afirma que continuará su lucha por la autodeterminación. En los campamentos de Tinduf, en Argelia, se han visto celebraciones con banderas rusas.
El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a todas las partes a cooperar en la retirada ordenada de la Minurso y a evitar acciones que aumenten las tensiones. A pesar del fin de la misión, la ONU mantiene su compromiso de apoyar una solución pacífica al conflicto y sigue considerando al Sáhara Occidental como un territorio no autónomo.
El conflicto se remonta a 1975, cuando España abandonó la región y Marruecos la ocupó, enfrentándose al Frente Polisario, respaldado por Argelia. Desde entonces, el territorio ha estado dividido por un muro militar marroquí, con solo una pequeña franja bajo control del Polisario. En los últimos años, ambos bandos han denunciado violaciones del alto el fuego de 1991, incluyendo enfrentamientos esporádicos y ataques mutuos.
El fin de la Minurso plantea interrogantes sobre el futuro de la región. ¿Se intensificarán las hostilidades? ¿Cómo afectará esto a la estabilidad regional? Mientras tanto, ambas partes insisten en sus posturas: Marruecos defiende su integridad territorial y el Polisario reclama el derecho a la independencia. El Sáhara Occidental sigue siendo una herida abierta en el norte de África, con implicaciones que trascienden sus fronteras.







