Estados Unidos castiga a República Dominicana con arancel del 12,5% por no combatir el trabajo forzoso
La administración de Donald Trump ha impuesto un duro golpe comercial a República Dominicana, junto a otros 59 países, por no prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso. La medida, ejecutada por el embajador Jamieson Greer bajo la Sección 301 de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR), establece un arancel adicional del 12,5% a productos dominicanos, superior al 10% aplicado a naciones que ya adoptaron compromisos contra la esclavitud moderna.
El castigo arancelario busca presionar a los socios comerciales para que legislen contra estas prácticas, consideradas por Washington como una violación a los derechos humanos y una distorsión del comercio internacional. Fuentes oficiales estadounidenses insisten en que la medida pretende "erradicar el trabajo forzoso desde su origen", evitando que productos vinculados a explotación lleguen al mercado global.
Excepciones y repercusiones
No todos los productos dominicanos enfrentarán el gravamen. Quedan excluidos materiales informativos, donaciones, equipaje personal y artículos sujetos a aranceles por seguridad nacional (Sección 232). También se exceptúan materias primas críticas para la industria estadounidense o aquellas cuya escasez podría afectar su economía.
La USTR publicó en el Registro Federal la lista detallada de exenciones, que incluye bienes cuya producción en EE.UU. es insuficiente o aquellos cuya exclusión podría incentivar a otros países a sumarse a la prohibición. Sin embargo, el grueso de las exportaciones dominicanas quedará expuesto al incremento tarifario, lo que podría encarecer su acceso al principal mercado de la isla.
Contexto regional
La medida refleja la postura dura de Trump contra lo que califica como "competencia desleal". República Dominicana, que exportó bienes por más de $5,300 millones a EE.UU. en 2023 según datos oficiales, ahora enfrenta un escenario complejo: adaptar su marco legal rápidamente o asumir pérdidas competitivas.
Analistas advierten que el arancel podría tensionar las relaciones bilaterales y afectar sectores clave como textiles y manufacturas. Mientras, el gobierno dominicano no ha emitido una respuesta oficial, aunque se espera que el tema domine la agenda en las próximas horas.
La decisión de EE.UU. marca un precedente en la vinculación entre comercio y derechos laborales, con efectos que podrían extenderse a otras naciones en desarrollo con marcos regulatorios débiles. La presión internacional sobre el tema no da señales de disminuir.




