El sector eléctrico dominicano enfrenta una situación crítica: las empresas distribuidoras han estado pagando más por menos energía durante el primer trimestre de 2026, según cifras oficiales del Ministerio de Energía y Minas (MEM). Mientras los costos de compra subieron un 4.25%, los ingresos por cobros a usuarios apenas aumentaron un 1.28%, agravando la presión financiera sobre el sistema eléctrico nacional.
Entre enero y marzo de este año, las Empresas Distribuidoras de Electricidad (EDE) adquirieron 4,480 gigavatios hora (GWh), un 1.41% menos que en el mismo período de 2025. Sin embargo, el costo de esta energía alcanzó los 731 millones de dólares, 29.8 millones más que el año anterior. Por otro lado, la energía facturada a los clientes cayó un 0.91%, situándose en 2,835 GWh, con ingresos prácticamente estables en 462.7 millones de dólares.
La brecha entre la energía comprada y la facturada sigue siendo alarmante: 1,645 GWh se perdieron en el proceso, atribuibles a fallas técnicas y no técnicas, como robos o medidores defectuosos. Estas pérdidas representan un desafío significativo para la sostenibilidad financiera del sector eléctrico, que ya enfrenta problemas crónicos de eficiencia y rentabilidad.
En términos de cobros, las EDE recuperaron 2,759 GWh, un 1.64% menos que en 2025. No obstante, los ingresos subieron ligeramente a 458.2 millones de dólares, gracias a ajustes tarifarios y medidas de recaudación. Sin embargo, este aumento dista mucho de compensar el incremento en los costos de abastecimiento, lo que suma presión a las ya frágiles finanzas del sistema.
Este escenario refleja un problema estructural en el sector eléctrico dominicano, donde las pérdidas técnicas y no técnicas continúan siendo un lastre para la eficiencia operativa y financiera. Las autoridades enfrentan el desafío de implementar medidas que reduzcan estas brechas y aseguren un suministro más estable y rentable.
De no tomarse acciones urgentes, esta situación podría tener repercusiones mayores en el costo de la energía para los consumidores finales y en la estabilidad del servicio eléctrico en el país. El gobierno y las empresas distribuidoras deberán trabajar en conjunto para encontrar soluciones que mitiguen este desequilibrio financiero y operativo.




