El ébola amenaza con descontrolarse en África: podrían registrarse hasta 20.000 casos
El brote de ébola en África Central podría escalar a más de 20.000 contagios si no se intensifican las medidas de contención, advirtieron expertos de salud estadounidenses. La alerta llega mientras la violencia en la región y las limitaciones en el diagnóstico complican los esfuerzos para frenar la propagación del mortal virus.
Según proyecciones de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., el número de infectados oscilaría entre 10.000 y más de 20.000 en los próximos meses, dependiendo de la eficacia en el aislamiento de pacientes. De cumplirse el peor escenario, la crisis podría acercarse a la epidemia de 2014-2016, que dejó 11.000 muertos en África Occidental.
Hasta ahora, las autoridades sanitarias africanas han confirmado alrededor de 400 casos y 63 fallecidos, aunque se sospecha que la cifra real es mayor debido a subregistros. El virus Bundibugyo, responsable del actual brote, no cuenta con tratamientos ni vacunas específicas, y su tasa de mortalidad es extremadamente alta.
Conflicto y desplazamientos agravan la crisis
La respuesta se ha visto obstaculizada por el conflicto armado en la República Democrática del Congo, donde grupos rebeldes respaldados por Ruanda y milicias vinculadas al Estado Islámico han provocado desplazamientos masivos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la emergencia sanitaria global en mayo, pero algunos expertos creen que el virus ya circulaba desde febrero sin ser detectado.
Aunque el riesgo de propagación internacional se considera bajo, EE.UU. ha impuesto restricciones a viajeros procedentes de zonas afectadas. Los CDC subrayan que la clave para evitar una catástrofe radica en aumentar el aislamiento de infectados: si solo el 20% es identificado a tiempo, los casos podrían superar los 20.000 en tres meses.
Mientras los equipos médicos luchan contra el reloj, la comunidad internacional observa con preocupación si los recursos y la estabilidad en la región serán suficientes para evitar lo que ya se perfila como una de las mayores amenazas sanitarias de la década.




