Ola de calor dispara apagones en el país mientras autoridades prometen mejoras eléctricas
El sistema eléctrico nacional vuelve a colapsar bajo una histórica ola de calor, dejando a miles de dominicanos sin energía por horas. Celso Marranzini, máximo responsable de las empresas distribuidoras, admitió que las interrupciones son inevitables para evitar un colapso mayor, mientras anuncia inversiones millonarias para modernizar la red.
Las temperaturas récord han elevado el consumo eléctrico a niveles sin precedentes, agravando los cortes programados. Marranzini confirmó que 169 subestaciones requieren mantenimiento urgente, aunque aseguró que este año se completarán obras críticas. "Sin estas intervenciones, las averías serían catastróficas", advirtió.
Noche sin luz: ¿falla o planificación?
El ejecutivo aclaró que los apagones nocturnos no son programados, sino fallas técnicas. Reconoció el malestar ciudadano: "Nadie debe sufrir esto con el calor extremo", pero insistió en que los cortes diurnos evitan crisis mayores. Mientras tanto, vecinos de zonas como Santo Domingo Este denuncian interrupciones de hasta 12 horas.
El plan de rescate eléctrico
Entre las soluciones inmediatas, Marranzini destacó:
- Poda en caliente: Técnica que permitirá cortar ramas cerca de cables sin cortar la luz (a partir de 2025).
- Contadores inteligentes: 200,000 ya instalados para reducir fraudes y medir consumo real.
- Baterías solares: Proyecto para almacenar 200 megavatios de energía solar y usarlos de noche.
Además, se licitarán proyectos con bancos internacionales para beneficiar a 324,000 hogares y se modernizará el alumbrado público con tecnología ajustable.
Fondo del problema
El sistema arrastra décadas de falta de inversión, con pérdidas técnicas que superan el 30% en algunas zonas. El subsidio estatal ronda los 930 millones de dólares anuales, pero el déficit real alcanza los 500 millones.
Las autoridades esperan que las medidas reduzcan los apagones en los próximos ocho años, aunque advierten que el calor extremo seguirá probando la frágil red eléctrica. Mientras, la población recurre a generadores privados, cuyo uso se ha disparado un 40% este verano.




