Contundente informe médico reabre caso de muerte bajo custodia policial
Un nuevo informe de laboratorio privado contradice la versión oficial sobre la muerte de Miguel Antonio Valenzuela, de 43 años, ocurrida cinco días después de su arresto en San Cristóbal. Los resultados de los prestigiosos Laboratorios Amadita, obtenidos horas antes de su fallecimiento, descartan leptospirosis —como señaló el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif)— y revelan anticuerpos de dengue, reavivando las sospechas de negligencia durante su detención.
La familia, respaldada por su abogado Carlos Rodríguez, exigió este lunes que la Procuraduría General asuma directamente la investigación. Según los documentos médicos privados, los análisis del 13 de julio mostraron un valor de 2.57 para leptospirosis (umbral positivo: 9.0), descartando la infección activa. En cambio, el dengue IgG arrojó 5.03, superando el estándar de positividad (1.00-2.85), aunque la prueba IgM fue negativa, lo que complica el diagnóstico definitivo.
Detención prolongada y síntomas ignorados
Valenzuela fue arrestado el 8 de julio por presunta venta ilegal de lotería. La fiscalía solicitó prisión preventiva el día 10, pero el caso llegó a audiencia recién el 13, cuando el joven ya presentaba grave deterioro físico. La jueza Kenty Marisela Noesí lo liberó por condición médica, pero falleció horas después en el Hospital Juan Pablo Pina por un paro cardiorrespiratorio.
El abogado Rodríguez denuncia que las autoridades violaron el plazo legal de 48 horas para presentar a un detenido ante un juez, retrasando su audiencia casi tres días. Además, insiste en que las lesiones visibles en el cuerpo —atribuidas por familiares a golpes bajo custodia— fueron omitidas en el informe forense inicial.
Dilema médico y presión social
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) aclara que dengue y leptospirosis comparten síntomas iniciales (fiebre, dolores musculares), pero difieren en origen y tratamiento. Mientras el dengue es viral y transmitido por mosquitos, la leptospirosis proviene de bacterias en aguas contaminadas. Expertos consultados subrayan que un valor elevado de IgG, como el de Valenzuela, podría indicar una infección pasada, pero requiere correlación con otras pruebas.
El caso ha generado indignación en San Cristóbal, donde vecinos exigen transparencia. La Procuraduría enfrenta presión para esclarecer si hubo omisión médica, maltrato o fallas en el protocolo de detención.
¿Qué sigue?
La fiscalía deberá reevaluar las pruebas y determinar responsabilidades penales. Mientras, la muerte de Valenzuela pone bajo escrutinio los procedimientos policiales y la atención médica en centros de detención, en un país donde casos similares han derivado en protestas por derechos humanos.




