Al menos ocho personas han muerto y 34 siguen desaparecidas tras un devastador deslizamiento de tierra que arrasó más de diez edificios residenciales en el condado de Pengshui, al suroeste de China. El alud, ocurrido el viernes por la mañana, ha desencadenado una operación de rescate masiva en la zona, donde más de 1.100 habitantes han sido evacuados mientras los equipos de emergencia buscan sobrevivientes entre los escombros.
El desastre natural, provocado por intensas lluvias que dejaron casi 20 centímetros de agua en menos de 24 horas, enterró varias viviendas bajo miles de metros cúbicos de rocas y tierra. Las imágenes muestran rocas gigantescas, algunas del tamaño de un edificio, esparcidas en el terreno montañoso. Las autoridades confirmaron que el mayor bloque individual superaba los 3.000 metros cúbicos, complicando las labores de rescate.
Diez personas han sido rescatadas con vida y trasladadas a hospitales locales. Sin embargo, las condiciones climáticas adversas y el riesgo de nuevos desprendimientos han dificultado el acceso de los equipos de emergencia. Además, se han desplegado perros de búsqueda y maquinaria pesada para localizar posibles supervivientes entre los escombros.
El gobierno central de China ha asignado un fondo de emergencia de 30 millones de yuanes (4,4 millones de dólares) para apoyar la reconstrucción de infraestructuras y servicios públicos afectados por el desastre. Mientras tanto, voluntarios locales se han movilizado para entregar suministros a los rescatistas y residentes afectados.
El condado de Pengshui, situado en la región montañosa de Chongqing, es conocido por su paisaje kárstico y su cercanía al río Wujiang. La zona ha sufrido en el pasado deslizamientos de tierra debido a las fuertes lluvias, pero este incidente es uno de los más graves en años recientes.
Las autoridades continúan monitoreando la situación, mientras los equipos de rescate trabajan contra reloj en medio de condiciones de alto riesgo. Se espera que las operaciones continúen en los próximos días, con la posibilidad de utilizar explosivos controlados para fragmentar las rocas más grandes y facilitar el acceso a las áreas afectadas.
Este trágico evento pone de relieve los desafíos que enfrentan las comunidades en zonas montañosas ante fenómenos climáticos extremos, especialmente en un contexto de cambios globales en los patrones meteorológicos. Las autoridades han instado a la población a mantenerse alerta ante posibles nuevos deslizamientos en la región.




