La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha dejado claro que el polémico acuerdo comercial con el Mercosur podría entrar en vigor de forma provisional, a pesar de las fuertes críticas en Europa. El pacto, firmado la semana pasada tras 25 años de negociaciones, enfrenta el rechazo de varios países y del Parlamento Europeo, que lo ha llevado ante los tribunales.
Von der Leyen admitió que aún no hay una decisión final, pero señaló que la UE está lista para aplicar el acuerdo en cuanto uno de los países del Mercosur —Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay— lo ratifique. "Queremos que los beneficios lleguen lo antes posible", declaró tras una cumbre extraordinaria donde varios líderes, incluidos España y Alemania, presionaron para acelerar el proceso.
Sin embargo, el Parlamento Europeo ha complicado las cosas al pedir una revisión judicial del texto, lo que podría retrasar su ratificación durante meses o incluso obligar a renegociarlo. Aún así, países como España, con Pedro Sánchez a la cabeza, insisten en avanzar: "No hay nada más que añadir, estamos de acuerdo con su aplicación", dijo el presidente español.
El acuerdo es clave para la UE en un momento de tensión con Estados Unidos, especialmente ante las amenazas de Donald Trump. Von der Leyen lo calificó como una herramienta estratégica para diversificar mercados y reducir dependencias. "Cuantos más acuerdos tengamos, más independientes seremos", afirmó.
Mientras la UE debate su próximo paso, el futuro del tratado sigue en el aire, dividiendo a los líderes europeos entre quienes quieren rapidez y quienes exigen más garantías.





