Escalada de violencia en México pone en duda la seguridad del Mundial de fútbol 2026. La captura del líder del cártel más peligroso del país, Nemesio Oseguera, alias 'El Mencho', ha desencadenado una ola de ataques violentos en Guadalajara, una de las sedes clave del torneo. Menos de cuatro meses antes del inicio del evento, vehículos y comercios han sido incendiados en represalia, y las autoridades locales aseguran que la situación está bajo control. Sin embargo, residentes y expertos temen que la inseguridad pueda poner en riesgo a los miles de turistas esperados.
El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), liderado por 'El Mencho', ha intensificado sus acciones violentas en respuesta al debilitamiento de su estructura. A pesar de las garantías de seguridad ofrecidas por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se han registrado bloqueos de carreteras y enfrentamientos armados en las calles. La FIFA está monitoreando de cerca la situación y ya ha solicitado una reunión urgente con el gobierno mexicano para evaluar las condiciones.
Guadalajara, ubicada en el estado de Jalisco, albergará partidos de equipos como España y Uruguay en el estadio Akron. Sin embargo, la ciudad es también conocida por ser el epicentro de la violencia relacionada con el narcotráfico. En los alrededores del estadio se han descubierto decenas de fosas comunes con restos humanos, un macabro recordatorio de la crisis de seguridad que enfrenta México. Además, el estado registra uno de los índices más altos de desapariciones forzadas en el país.
Expertos en seguridad sostienen que el cártel podría optar por mantener un perfil bajo para evitar atraer atención internacional. "Al CJNG no le conviene generar violencia ahora, ya que perdería clientes y aumentaría la presión de Estados Unidos", señaló el analista Javier Oliva. Pese a ello, la población local sigue viviendo con miedo, especialmente en áreas cercanas al estadio, donde los índices de extorsión y violencia común son alarmantes.
El Mundial 2026 representa una oportunidad económica para México, pero también un desafío logístico y de seguridad sin precedentes. Con tres millones de visitantes esperados, el gobierno ha prometido un despliegue masivo de fuerzas policiales y militares para garantizar la seguridad. Sin embargo, el fantasma de la violencia del narcotráfico sigue presente, dejando a muchos preguntándose si Guadalajara estará lista para recibir al mundo.





