El Helicoide de Caracas: de centro de torturas a proyecto social bajo polémica
El icónico edificio El Helicoide en Caracas, conocido internacionalmente como centro de detención y tortura de presos políticos, será transformado en un "centro social, deportivo y cultural", anunció la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. La decisión llega semanas después de que Estados Unidos denunciara las condiciones del lugar y el gobierno venezolano liberara a cientos de detenidos.
El Helicoide, una estructura futurista diseñada en los años 50 como centro comercial, alberga desde hace años sedes de la Policía Nacional Bolivariana y el Servicio de Inteligencia (SEBIN). Organismos internacionales, incluida la ONU, han documentado reiteradamente casos de tortura y muertes bajo custodia en sus instalaciones. Entre las víctimas más destacadas figuran el opositor Fernando Albán —quien murió en 2018 en circunstancias no aclaradas— y el general Raúl Baduel, exministro de Hugo Chávez.
Un símbolo de represión
La ONU señala que El Helicoide ha sido usado para "aterrorizar a la disidencia", con salas de tortura que generaron un "clima de temor". En su último informe, la Misión Internacional Independiente registró un aumento exponencial de denuncias relacionadas con el edificio, especialmente tras las protestas de 2024 por presunto fraude electoral. Testigos describieron métodos brutales, incluyendo descargas eléctricas y asfixia con bolsas plásticas.
Amnistía y controversia
Rodríguez vinculó la transformación del edificio a una futura "ley de amnistía" para crímenes políticos desde 1999, año en que Chávez llegó al poder. La medida, presentada como un gesto de reconciliación, ha sido cuestionada por ONG como Provea, que insiste en que muchos detenidos fueron "encarcelados arbitrariamente". Hasta ahora, el gobierno ha liberado a 302 personas, según la ONG Foro Penal, aunque 711 presos políticos permanecerían en cárceles venezolanas.
El anuncio coincide con la presión internacional por mejorar los derechos humanos en Venezuela, donde la crisis política y económica ha desplazado a más de 7 millones de personas. Mientras el chavismo promete "reparar heridas", familiares de víctimas exigen justicia: "No es perdón, es impunidad", declaró Andreína Baduel, hija del general fallecido en El Helicoide.
El futuro del edificio sigue en duda. Para algunos, su reconversión es un lavado de imagen; para otros, un primer paso hacia una paz aún lejana en un país profundamente dividido.





