Venezuela ha recibido la totalidad de los 500 millones de dólares correspondientes a la venta de petróleo acordada con Estados Unidos, en un momento clave tras la captura del presidente Nicolás Maduro. Según un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato, la última transferencia de 200 millones de dólares se completó esta semana, completando así el pago pactado entre ambos gobiernos el mes pasado. Sin embargo, estos fondos no estarán bajo el control directo de las autoridades venezolanas, sino que serán gestionados por Estados Unidos para destinarlos a necesidades críticas del país.
El acuerdo, que permite a Venezuela comercializar su petróleo para generar ingresos, es parte de una estrategia estadounidense para evitar un colapso total del Estado. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó recientemente ante legisladores en Washington que el objetivo principal es mantener la operatividad mínima de servicios esenciales como educación, seguridad y atención médica. "Permitimos que Venezuela usara su propio petróleo para pagar a maestros, bomberos y policías, evitando así una crisis humanitaria aún mayor", declaró Rubio.
Los ingresos obtenidos por la venta del crudo venezolano estuvieron inicialmente resguardados en una cuenta temporal en Qatar, diseñada para asegurar que los recursos llegaran a los sectores más vulnerables de la administración pública. Sin embargo, según el funcionario estadounidense, este mecanismo cambiará en el futuro. Para próximas transacciones, los fondos se transferirán a un fondo en territorio estadounidense, desde donde se autorizarán los gastos del gobierno de Venezuela siempre que cumplan con los procedimientos acordados con Washington.
Este movimiento financiero se produce en un contexto político turbulento, marcado por la operación militar que llevó a la detención de Maduro el pasado 3 de enero. La situación ha generado incertidumbre en la región, aunque Estados Unidos ha insistido en que su prioridad es estabilizar el país y evitar una crisis humanitaria que podría tener repercusiones en toda América Latina. Con este acuerdo, Washington busca mantener un frágil equilibrio en Venezuela mientras evalúa los próximos pasos en su relación con el país petrolero.





