Venezuela podría despegar económicamente tras histórico giro político con EE.UU.
Venezuela enfrenta un cambio radical en su panorama económico para 2026 tras el sorpresivo anuncio de inversiones petroleras por parte de Estados Unidos. El presidente Donald Trump prometió 100.000 millones de dólares para revitalizar el sector energético del país, lo que ha alterado las previsiones de recesión y abierto la puerta a un crecimiento inesperado.
El economista Asdrúbal Oliveros asegura que, si se normalizan las relaciones entre ambos países, el Producto Interno Bruto (PIB) petrolero podría crecer un 30% este año. Esto impulsaría la economía nacional hasta un 10%, un salto impensable para una nación que lleva una década en crisis. Sin embargo, Oliveros advierte: "Todo depende de que se levanten las sanciones y mejore la producción".
Inversión a largo plazo
Los 100.000 millones de dólares no llegarán de inmediato. Se trata de un plan a diez años que requerirá reformas legales y fiscales. Su impacto real comenzaría a notarse en 2027. Mientras tanto, el efecto psicológico ya se siente: la Bolsa de Caracas registró un volumen récord de operaciones en enero, y el valor del USDT (una criptomoneda vinculada al dólar) cayó un 15% en días.
¿Adiós a las criptomonedas?
Las stablecoins, usadas masivamente por los venezolanos para protegerse de la inflación, perderían protagonismo si EE.UU. inyecta dólares petroleros al sistema bancario. Oliveros explica que seguirán como herramienta de ahorro, pero dejarán de ser el eje del mercado cambiario.
Riesgos en el horizonte
Aunque el optimismo crece, la estabilidad no está garantizada. El Banco Central de Venezuela carece de recursos para controlar el tipo de cambio, y cualquier presión en el mercado paralelo podría disparar los precios. "La clave es que EE.UU. permita el flujo de petróleo", insiste Oliveros.
Venezuela vive un momento decisivo: la oportunidad de recuperación es real, pero frágil. El giro político del 3 de enero marcó el inicio de un nuevo capítulo, aunque su éxito dependerá de decisiones que aún están sobre la mesa.





