Venezuela exige libertad para presos políticos y fin de la represión en aniversario clave
En el 68° aniversario del derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, Venezuela enfrenta una nueva encrucijada: la demanda ciudadana por liberar a presos políticos, derogar medidas represivas y restaurar la democracia. Organizaciones de derechos humanos y sindicatos denuncian que el gobierno de Delcy Rodríguez mantiene un "Estado de Conmoción Exterior" que justifica abusos, mientras promete un "nuevo momento político" sin avances concretos.
Más de un centenar de personas permanecen encarceladas arbitrariamente, según denuncias de torturas, desapariciones forzadas y juicios sin garantías. "No habrá reconciliación sin libertad plena e inmediata", exigen grupos como PROVEA y la Federación de Estudiantes de la UCV. El decreto de emergencia, vigente desde la incursión militar estadounidense en 2026, permite allanamientos sin orden judicial y restringe protestas.
Deuda social y riesgo ambiental
La crisis económica profundiza la pobreza: salarios y pensiones equivalen a menos de 10 dólares mensuales, y proyectos extractivos como el Arco Minero del Orinoco avanzan sin consultar a comunidades indígenas. Aunque el gobierno firmó acuerdos energéticos con EE.UU., activistas advierten que priorizan inversiones extranjeras sobre derechos laborales y ambientales. "Venezuela incumple hasta el Acuerdo de Escazú, que protege a defensores de la tierra", señala un informe de la OIT.
El fantasma del autoritarismo
El país arrastra una década de colapso institucional, con elecciones cuestionadas y persecución a opositores. Pese a las promesas de Rodríguez, manifestaciones pacíficas siguen prohibidas y medios independientes son censurados. "La democracia no es abstracta: es salarios dignos, justicia y libertad de expresión", recalca el comunicado de 12 organizaciones, respaldado por sindicatos y académicos.
En 2024, masivas protestas mostraron el descontento popular, pero la respuesta fue más represión. Ahora, con una economía frágil y una sociedad exhausta, Venezuela debate si el "espíritu del 23 de enero" —que acabó con Pérez Jiménez— puede repetirse. "El pueblo quiere vivir en verdad, no en promesas", concluyen los firmantes.





