Venezuela entró en un nuevo capítulo de tensión política tras la propuesta de diálogo lanzada por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien pidió un “verdadero diálogo político” entre todas las fuerzas del país, incluida la oposición. La iniciativa busca abordar la profunda crisis que atraviesa la nación sudamericana tras la captura de su presidente, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero.
Rodríguez hizo el llamado durante la instalación del Programa para la Convivencia y la Paz, un acto transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). En su discurso, exhortó al presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, su hermano, a convocar de inmediato un encuentro con todos los sectores políticos, tanto afines como divergentes. El objetivo, según afirmó, es alcanzar resultados concretos y evitar la injerencia externa.
En respuesta, el titular de la Asamblea Nacional anunció la activación del Consejo Nacional de Soberanía y Paz, creado en septiembre ante el despliegue militar estadounidense en el Caribe. Este organismo buscará liderar el diálogo político en un momento que calificó como “complejo” para el país.
La presidenta interina afirmó que el diálogo debe ser “venezolano”, sin la influencia de potencias extranjeras como Estados Unidos, Colombia o España. “Lo pide el país, que sea por el bien común de Venezuela”, subrayó Rodríguez, quien asumió el cargo tras la detención de Maduro y su esposa en Caracas.
El Programa para la Convivencia y la Paz será coordinado por el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, e incluirá a funcionarios, empresarios y académicos. Entre sus objetivos está mapear la violencia y el odio político, económico y social en Venezuela como parte de un plan inicial de 100 días. Sin embargo, no se especificó cuándo comenzará este proceso.
Rodríguez aseguró que el programa busca la paz en “todas sus dimensiones”, no solo política, sino también social y económica. Aunque reconoció que existen “visiones distintas” entre los participantes, destacó que comparten un “fin común”: la estabilidad de Venezuela.
La propuesta de diálogo llega en un momento crítico para Venezuela, sumida en una crisis económica y social agravada por las sanciones internacionales y la polarización política. Observadores internacionales ven esta iniciativa como un intento del gobierno de Rodríguez por consolidar su posición y reducir tensiones internas tras la captura de Maduro. Sin embargo, la credibilidad del proceso dependerá de la inclusión real de la oposición y si logra avanzar hacia acuerdos concretos en medio de un escenario regional e internacional altamente sensible.





