Venezuela enfrenta un período de incertidumbre política tras la captura de su exmandatario Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, lo que ha llevado al gobierno chavista a posponer indefinidamente las elecciones presidenciales. Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, aseguró que no habrá comicios en un “periodo inmediato”, priorizando la estabilidad del país en medio de la crisis desencadenada por estos eventos.
En una entrevista exclusiva con el medio conservador estadounidense Newsmax, Rodríguez afirmó que el foco actual del gobierno es garantizar la estabilidad y promover la reconciliación nacional. “Lo único que puedo decir es que no habrá elecciones en este periodo inmediato”, declaró. Este anuncio marca un giro significativo en la estrategia política del chavismo, que enfrenta fracturas internas y presión internacional tras la detención de Maduro.
Rodríguez dejó abierta la posibilidad de celebrar elecciones en el futuro, pero solo si se logra avanzar en la estabilización del país y se alcanza un acuerdo con todos los sectores de la oposición. Además, mencionó la ley de amnistía que se está tramitando en la Asamblea Nacional, la cual podría beneficiar a presos políticos encarcelados desde 1999.
En el ámbito económico, Rodríguez reconoció las dificultades que ha enfrentado Venezuela bajo el bloqueo internacional y admitió que el gobierno ha cometido errores. Sin embargo, destacó que este momento representa una “oportunidad de oro” para impulsar la economía nacional, especialmente en sectores clave como la salud, la educación y la cultura, bajo un modelo de libre mercado.
El líder chavista también se refirió a la industria petrolera, que el gobierno busca abrir a inversiones extranjeras, particularmente estadounidenses. “Tenemos una gran posibilidad de trabajar”, señaló Rodríguez, citando al ex presidente Donald Trump. “Lo que buscamos es convertir este petróleo en hospitales, escuelas y cosas para la gente de Venezuela”, añadió.
Este panorama pospone cualquier proceso electoral en Venezuela mientras el gobierno intenta navegar una de las crisis más profundas de su historia reciente. Las decisiones tomadas en los próximos meses podrían definir no solo el futuro político del país, sino también su relación con la comunidad internacional.





