Venezuela bajo el "delcysmo": un nuevo capítulo de pragmatismo y tensión con EE.UU.
Delcy Rodríguez cumple su primer mes al frente de Venezuela en un escenario inédito: un gobierno chavista sometido a la sombra de Washington. Con Nicolás Maduro preso en EE.UU., la nueva líder intenta equilibrar supervivencia política y reformas, mientras el país se transforma bajo presión militar y económica estadounidense.
El chavismo tradicional murió el 3 de enero. Lo que queda es el "delcysmo", un híbrido de realpolitik y concesiones forzadas. Rodríguez, elegida para administrar esta Venezuela colonizada, enfrenta dos frentes: la férrea vigilancia de Donald Trump y los remanentes del chavismo radical, que resisten perder sus privilegios.
En 30 días, su gobierno liberó a más de 360 presos políticos, anunció el cierre del temido centro de tortura El Helicoide y abrió el petróleo a capitales extranjeros. Pequeños gestos, impensables bajo Maduro, cuyo último acto fue un discurso entre "peace" y "no crazy war" antes de ser extraditado.
Pero el giro más dramático llegó esta semana: Alex Saab, el testaferro clave de Maduro, y Raúl Gorrín, dueño de Globovisión, fueron detenidos en operativos conjuntos con EE.UU. Ambos están en manos del Sebin, a la espera de extradición. Una señal clara de quién manda ahora.
Mientras, Rodríguez impulsa reformas para atraer inversión, según filtraciones al Washington Post. La economía se reactiva con dólares y flexibilización de sanciones, pero la oposición duda: ¿es esto democratización o solo un cambio de amo?
Venezuela vive su año más crítico desde la muerte de Chávez. Con Maduro tras las rejas y Rodríguez navegando entre pragmatismo y resistencia, el país se convierte en un experimento geopolítico. El resultado aún es incierto, pero una cosa es clara: el solitario socialismo bolivariano ya no existe.





