Uruguay ha surgido como la economía más resistente de América Latina frente a los impactos económicos derivados del conflicto en Oriente Medio, según un informe reciente del grupo financiero internacional Citigroup. El país sudamericano lidera el ranking de vulnerabilidad de la región gracias a su sólida estructura macroeconómica, que le permite absorber mejor los choques externos en comparación con sus vecinos Chile, Colombia y Brasil.
El informe destaca que el conflicto en Oriente Medio ha generado volatilidad en los precios del petróleo, lo que representa un desafío complejo para las economías globales. Sin embargo, Uruguay cuenta con herramientas clave para mitigar estos efectos: una política monetaria flexible del Banco Central del Uruguay (BCU), baja dependencia de subsidios energéticos, un nivel adecuado de reservas internacionales y una estructura de comercio exterior adaptable. Estas ventajas comparativas le permiten enfrentar mejor las turbulencias económicas.
El llamado "Modelo Uruguayo" se sostiene en cuatro pilares esenciales: una política del BCU que responde rápidamente a las presiones inflacionarias, una menor carga fiscal en subsidios energéticos en comparación con otros países de la región, reservas internacionales que aseguran liquidez ante posibles fugas de capital y una capacidad para ajustar exportaciones e importaciones ante cambios bruscos en los precios. Estas características le han dado al país una posición destacada en el informe.
Otro punto relevante es el comportamiento del dólar en Uruguay. Mientras la moneda estadounidense se depreció a nivel global durante el primer trimestre de 2026, en Uruguay y Chile mostró una tendencia alcista. Esto ha proporcionado al país una mejora temporal en su competitividad externa, facilitando la exportación de productos incluso frente al aumento de los costos logísticos.
No obstante, el informe advierte que el alza en los precios de la energía y los fertilizantes ejercerá presión sobre los precios internos. Citigroup proyecta que la inflación en Uruguay convergerá hacia el 4,5%, la meta establecida por el BCU, manteniéndose dentro del rango objetivo a pesar del complicado escenario geopolítico.
En resumen, Uruguay se posiciona como un ejemplo de resiliencia económica en América Latina, aprovechando sus fortalezas internas para enfrentar los desafíos globales. Su capacidad de adaptación y su gestión fiscal prudente lo convierten en un caso destacado en un contexto regional marcado por la incertidumbre.





