Uruguay resiste la tormenta económica global con solidez financiera, pero enfrenta desafíos clave
Mientras el mundo navega por aguas turbulentas de incertidumbre geopolítica y volatilidad energética, Uruguay emerge como un oasis de estabilidad en Sudamérica. Según un informe de BBVA Research, el país mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos y acceso privilegiado a financiación internacional. Sin embargo, un fantasma ronda su crecimiento futuro: la temida "trampa del ingreso medio".
Crecimiento lento, pero estable
Las proyecciones para 2026 y 2027 sitúan el avance del PIB en un modesto 1,3% y 1,8%, respectivamente, por debajo del potencial del 2,1%. El consumo privado y las exportaciones —especialmente de servicios tecnológicos— siguen siendo los pilares de la economía, reduciendo la dependencia histórica de los vaivenes de las materias primas.
Energía y acuerdos comerciales: las apuestas
El acuerdo Mercosur-Unión Europea se perfila como una pieza clave para ampliar el mercado uruguayo y atraer inversiones. Paralelamente, el hidrógeno verde promete revolucionar el sector energético, aunque enfrenta retrasos técnicos y comerciales.
Riesgos en el horizonte
La inflación, que tocó un mínimo del 2,9% en marzo, podría repuntar por el impacto del conflicto en Oriente Medio en los precios del petróleo. A esto se suma la amenaza climática de El Niño, que podría golpear al estratégico sector agropecuario.
Uruguay demuestra resiliencia, pero el reloj corre: para evitar estancarse, necesita encender la chispa de la inversión y diversificar su economía antes de que se cierre la ventana de oportunidad.





