Uganda confirmó tres nuevos casos de ébola, elevando a cinco el número total de infectados en el país desde que se declaró un brote en la vecina República Democrática del Congo (RDC). Las autoridades sanitarias ugandesas han pedido calma a la población mientras intensifican los esfuerzos para contener la propagación del virus.
Entre los nuevos casos se encuentra un conductor ugandés que transportó al primer paciente confirmado en el país y que está recibiendo tratamiento. También se identificó a una trabajadora de salud expuesta al virus mientras atendía al mismo paciente y a una mujer congoleña que ingresó a Uganda desde la RDC. Esta última fue tratada en un hospital privado de Kampala y regresó a su país antes de que se confirmara su diagnóstico.
El Ministerio de Salud ugandés aseguró que todos los contactos vinculados a los casos confirmados han sido identificados y están siendo monitoreados de cerca. Las autoridades instaron a la población a mantener la vigilancia, seguir las medidas preventivas y reportar cualquier síntoma sospechoso de inmediato.
Este brote está relacionado con la cepa Bundibugyo del ébola, que tiene una tasa de mortalidad estimada entre el 30% y el 50% y para la cual no existe una vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
La OMS declaró este brote como una "emergencia de salud pública de importancia internacional" y reportó 750 casos sospechosos y 177 muertes en la RDC hasta el momento. Aunque considera bajo el riesgo global de epidemia, varios países africanos han reforzado sus controles sanitarios, y Ruanda incluso cerró sus fronteras.
Este es el decimoséptimo brote de ébola registrado en la RDC desde que el virus fue detectado por primera vez en 1976. Las autoridades sanitarias insisten en que el tratamiento temprano mejora considerablemente las posibilidades de supervivencia y continúan reforzando la vigilancia y las campañas de concienciación pública.
Mientras tanto, Uganda sigue en alerta máxima para evitar que el brote se propague más allá de sus fronteras.





