Tras semanas de tensiones, Estados Unidos e Irán están a punto de cerrar un acuerdo histórico que pondría fin a décadas de conflicto. Sin embargo, diferencias clave sobre el levantamiento de sanciones, el control del estratégico estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní podrían retrasar o incluso frustrar el pacto.
Este lunes, Teherán confirmó que la mayoría de los puntos del acuerdo han sido resueltos, pero advirtió que la firma no es inminente. El portavoz iraní, Esmaeil Baqaeí, subrayó que aún existen obstáculos significativos. El gobierno estadounidense, liderado por Donald Trump, espera que el acuerdo pueda anunciarse este mismo verano, aunque ha dejado claro que, de no lograrse, el conflicto en Oriente Medio podría recrudecerse.
Una de las principales disputas gira en torno al levantamiento de las sanciones económicas contra Irán. Teherán exige que Estados Unidos devuelva los activos iraníes congelados en el extranjero como condición previa. Washington, por su parte, insiste en que las sanciones solo se levantarán una vez se haya firmado un acuerdo nuclear sólido. Según fuentes cercanas a las negociaciones, ambas partes están considerando un proceso por etapas para resolver este punto.
Otro tema candente es el control del estrecho de Ormuz, una ruta marítima crucial para el comercio global. Irán ha propuesto mantener el control sobre este paso estratégico y cobrar un peaje a los barcos que lo crucen, una idea rechazada por Estados Unidos y otros países del Golfo. Trump ha insistido en que el estrecho debe abrirse sin restricciones.
El acuerdo también busca abordar el polémico programa nuclear iraní. Estados Unidos exige que Irán entregue 440 kilos de uranio altamente enriquecido y desmantelar su infraestructura nuclear. Teherán, aunque ha mostrado disposición a diluir parte de su uranio y frenar el enriquecimiento durante una década, se niega a eliminar por completo su programa nuclear.
Además, el Líbano se ha convertido en un punto de fricción. Irán exige que Israel detenga sus ataques en el sur del país mediterráneo, donde más de 3.000 personas han perdido la vida desde el inicio del conflicto. Sin embargo, el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, ha declarado públicamente que no cesará sus operaciones defensivas.
Si se logra un acuerdo, el proceso se dividiría en tres fases: el cese de hostilidades, la apertura completa de Ormuz y, finalmente, la negociación de un tratado nuclear en un plazo máximo de 60 días. Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, ha expresado optimismo, pero también ha advertido que están preparando alternativas si las conversaciones fracasan.
El tiempo apremia. Si no se alcanza un acuerdo este verano, el conflicto en Oriente Medio podría intensificarse nuevamente, poniendo en riesgo la estabilidad de una región ya de por sí convulsa.





