El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes en el Salón Oval de la Casa Blanca a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en un encuentro que marcó un giro inesperado tras meses de tensiones entre ambos líderes. Las fotografías oficiales mostraron a los mandatarios estrechando manos, en un clima descrito como "cordial y productivo" por fuentes cercanas al Gobierno colombiano. La reunión, que duró más de una hora, se produjo apenas un mes después de la intervención militar estadounidense en Venezuela, un episodio que Petro había criticado duramente en su momento.
El encuentro en Washington estuvo precedido por un histórico enfrentamiento público entre ambos líderes, que incluyó críticas cruzadas en redes sociales y desacuerdos sobre política migratoria, narcotráfico y seguridad regional. Todo parecía apuntar a una confrontación inevitable hasta que una llamada telefónica entre ambos en enero abrió la puerta a este acercamiento. Según Trump, Petro "ha sido muy amable en el último mes o dos", contrastando con su actitud anterior, que el empresario estadounidense describió como "muy crítica".
Petro llegó a la Casa Blanca acompañado de su ministra de Exteriores, Rosa Villavicencio, y otros altos funcionarios. Trump, por su parte, estuvo flanqueado por su secretario de Estado, Marco Rubio, el vicepresidente JD Vance y el senador republicano Bernie Moreno, nacido en Colombia y conocido por sus desencuentros políticos con el exguerrillero. La presencia de Moreno añadió un elemento de tensión a la reunión, aunque ambas partes evitaron referirse públicamente a ello.
La estabilidad de Venezuela fue uno de los temas centrales del diálogo, dada la relación de Colombia con su vecino y la situación política en la región. Petro defendió la lucha contra el narcotráfico, un asunto que afecta gravemente a su país. Colombia sigue siendo el mayor productor mundial de cocaína, con más de 261.000 hectáreas cultivadas, según datos de la ONU. Aunque Petro ha destacado avances en programas de erradicación, Estados Unidos cuestiona la forma en que Colombia reporta sus incautaciones.
El encuentro tuvo un fuerte impacto en la política interna colombiana, especialmente en un año electoral marcado por comicios legislativos y presidenciales. La ultraderecha del país ha usado la figura de Trump como símbolo de lucha contra la izquierda, mientras que Petro busca consolidar su imagen como líder capaz de mantener relaciones constructivas con Washington. A pesar de los avances, ambos gobiernos reconocen que las diferencias persistirán. "Lo maravilloso de las relaciones internacionales es que siempre habrá temas de desacuerdo", dijo el embajador colombiano en Washington, Daniel García Peña, antes del cierre de la reunión.





