Explosiones y detonaciones sacudieron Caracas y varias zonas del norte de Venezuela durante la madrugada de este sábado, en medio de una escalada de tensiones entre el gobierno de Nicolás Maduro y Estados Unidos. Las autoridades venezolanas han denunciado una "gravísima agresión militar" por parte de EE.UU., mientras que el presidente Donald Trump confirmó un "ataque a gran escala" y aseguró que Maduro ha sido capturado y sacado del país.
El gobierno venezolano declaró el estado de conmoción exterior en todo el territorio nacional y ordenó el despliegue de fuerzas militares y policiales para proteger el país. En un comunicado televisado, Maduro tildó los ataques como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, amenazando con ejercer el derecho a la legítima defensa. Además, el Ejecutivo afirmó que estos hechos ponen en riesgo la paz y la estabilidad internacional, especialmente en América Latina y el Caribe.
Por su parte, Trump anunció en sus redes sociales que la operación militar fue ejecutada "con éxito" y aseguró que Maduro y su esposa fueron capturados y evacuados del país por vía aérea. Fuentes cercanas a la operación confirmaron el uso de helicópteros Chinook y unidades de fuerzas especiales, incluidos los Delta Force, para llevar a cabo la misión. Trump calificó la operación como "brillante" y prometió ofrecer más detalles en una próxima rueda de prensa.
Las consecuencias de estos hechos también han afectado el espacio aéreo de Venezuela, cerrado por las autoridades estadounidenses debido a la actividad militar en curso. Las Fuerzas Aéreas de EE.UU. emitieron un aviso que prohíbe a las aeronaves operar en el territorio venezolano por al menos 23 horas. El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, denunció ataques con misiles lanzados desde helicópteros estadounidenses contra zonas civiles y afirmó que el país no será doblegado.
En el panorama internacional, las reacciones no se hicieron esperar. El expresidente de Bolivia, Evo Morales, calificó los hechos como una "brutal agresión imperial", mientras que el presidente argentino, Javier Milei, celebró la captura de Maduro con un mensaje en redes sociales. Por su parte, España llamó a la desescalada y pidió una solución pacífica y negociada para la crisis.
El paradero de Nicolás Maduro y su esposa sigue siendo incierto, mientras la vicepresidenta venezolana exige pruebas de vida. La situación marca un punto de inflexión en la crisis que enfrenta el país, dejando a la comunidad internacional en alerta y a millones de ciudadanos en medio de una incertidumbre sin precedentes.





