El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció apoyo a líderes kurdos en Irán e Irak para sus esfuerzos insurgentes contra el gobierno de Teherán, según fuentes cercanas a las conversaciones. Este movimiento marca una escalada en las tensiones entre Washington y el régimen iraní, ya enfrentados por disputas nucleares y sanciones económicas.
En llamadas privadas, Trump habría expresado su respaldo a las minorías kurdas, que históricamente han buscado mayor autonomía en ambas naciones. Los kurdos, un grupo étnico sin Estado propio, han sido clave en la lucha contra el Estado Islámico en la región, pero también han enfrentado represión por parte de gobiernos centrales.
Estados Unidos, tradicional aliado de Israel y Arabia Saudita, ha mantenido una postura dura hacia Irán desde que Trump abandonó el acuerdo nuclear en 2018. Sin embargo, este apoyo directo a grupos insurgentes dentro de Irán representa un giro significativo en su estrategia.
Expertos advierten que este tipo de acciones podría aumentar las tensiones en una región ya altamente inestable. Teherán ha acusado repetidamente a Washington de interferir en sus asuntos internos y de apoyar a grupos separatistas.
El gobierno iraní aún no ha respondido oficialmente a estas declaraciones, pero se espera que lo haga en los próximos días. Mientras tanto, líderes kurdos han expresado cautela, sabiendo que cualquier movimiento contra Irán podría tener graves consecuencias para su comunidad.
Este desarrollo ocurre en un momento en que Medio Oriente enfrenta múltiples crisis, desde conflictos armados hasta tensiones económicas crecientes. La decisión de Trump podría tener repercusiones impredecibles tanto para la política interna iraní como para el equilibrio regional.





