Trump negocia con el régimen de Maduro mientras margina a la oposición venezolana
Donald Trump ha mantenido en secreto su plan para Venezuela, compartiéndolo solo con un reducido grupo de altos funcionarios de su administración. El presidente estadounidense ha optado por negociar directamente con Delcy Rodríguez, sucesora de Nicolás Maduro, en lugar de aliarse con la líder opositora María Corina Machado, en una estrategia que busca evitar un vacío de poder como el ocurrido en Irak.
La hoja de ruta de Trump, conocida solo por el secretario de Estado Marco Rubio, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Guerra Pete Hegseth y la jefa de Gabinete Susie Wiles, excluye a Machado y al presidente electo Edmundo González Urrutia. El mandatario republicano justifica su enfoque citando el caos que siguió a la invasión de Irak en 2003, cuando la disolución de las estructuras estatales permitió el surgimiento del ISIS.
Diálogo con Delcy, no con Machado
Trump ha elogiado públicamente a Delcy Rodríguez, calificándola de "persona excepcional" tras una llamada telefónica en la que ella aceptó las condiciones de Washington. Este acercamiento ha dejado a Machado en una posición incómoda, obligándola a replantear su estrategia.
La opositora venezolana, tras reunirse con el Papa en el Vaticano, viajó a Washington para un almuerzo privado con Trump en la Casa Blanca. Aunque el presidente la recibió con cortesía, mostrándole el Salón Oval y compartiendo anécdotas de campaña, mantuvo firme su postura: la transición en Venezuela pasará por el diálogo con el chavismo, no por un respaldo abierto a la oposición.
Machado acepta, pero no renuncia
Durante el encuentro, Machado criticó a Rodríguez, reafirmó su intención de volver a Caracas y anunció que se postulará como candidata presidencial cuando se convoquen elecciones. Trump, aunque respetó su determinación, le pidió que no regrese a Venezuela hasta que Washington lo autorice.
La líder opositora aceptó la condición, lo que le permitirá acceder a información privilegiada sobre la estrategia estadounidense. "Creo que María Corina Machado es una mujer muy buena, y nos volveremos a ver", dijo Trump al despedirse.
Mientras tanto, el régimen de Maduro sigue siendo el interlocutor clave para Estados Unidos, en una jugada arriesgada que busca estabilidad pero podría dejar fuera a quienes llevan años luchando por la democracia en Venezuela.











