El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha arremetido públicamente contra Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, llamándolo "cretino" y afirmando que "pronto se irá". Estas declaraciones llegan apenas días después de que el Departamento de Justicia abriera una investigación penal contra Powell por supuestas irregularidades en la renovación de la sede de la Fed en Washington.
Trump, conocido por sus duras críticas a la política monetaria de Powell, hizo estos comentarios durante un discurso en Detroit, donde destacó los supuestos logros de su Administración. El magnate neoyorquino aseguró que, sin la ayuda de la Reserva Federal, las tasas hipotecarias han descendido rápidamente, pero añadió: "Si contara con la ayuda de la Reserva Federal, sería más fácil. Pero ese inepto pronto se irá".
El enfrentamiento entre Trump y Powell se intensifica en un momento crucial, ya que se espera que el presidente estadounidense anuncie este mes al sucesor de Powell, cuyo mandato expira en mayo. Entre los principales candidatos figuran Kevin Hassett, actual asesor económico de Trump, y Kevin Warsh, exgobernador de la Fed. Trump ha dejado claro que el próximo presidente de la Fed no debe estar "en desacuerdo" con sus opiniones en materia de política monetaria, lo que genera dudas sobre la futura independencia de la entidad.
Durante su discurso en el Detroit Economic Club, Trump también criticó la política de tasas de interés actual. Defendió que los tipos deberían bajar cuando los mercados están al alza, afirmando: "Antes, cuando las cifras eran buenas, los tipos de interés bajaban. Así es como vamos a lograrlo de nuevo. Esa es la forma tradicional". Sin embargo, señaló que en la actualidad los mercados responden con caídas moderadas ante datos macroeconómicos positivos, lo que dificulta la recuperación económica.
El presidente estadounidense ha llegado a sugerir que las tasas de interés en EE.UU. deberían ser tres puntos porcentuales más bajas de lo que están actualmente (entre el 3,5% y el 3,75%). Su postura refleja su descontento con la gestión de Powell y su deseo de una política monetaria más alineada con sus objetivos económicos.
Este nuevo enfrentamiento pone de manifiesto las tensiones entre la Casa Blanca y la Reserva Federal, una institución tradicionalmente independiente, en un momento clave para la economía estadounidense y global.





