Donald Trump ha revivido la controvertida idea de comprar Groenlandia, afirmando que Estados Unidos no tiene planes de invadir el territorio danés, sino de adquirirlo. Durante un evento en Washington D.C., el expresidente estadounidense insistió en que la compra sería estratégica para la seguridad nacional de EE. UU., citando preocupaciones sobre las ambiciones de Rusia y China en el Ártico. Sin embargo, sus comentarios han generado tensiones diplomáticas, protestas en Dinamarca y Groenlandia, y fricciones dentro de la OTAN.
Trump aseguró que su país no busca convertir a Groenlandia en el estado número 51 de EE. UU., bromeando que ese lugar lo ocuparía Canadá, seguido de Groenlandia como el estado número 52 y Venezuela como el 53. Aunque sus palabras fueron pronunciadas en tono jocoso, el tema ha sido recibido con escepticismo y rechazo tanto en Europa como en los territorios afectados.
Las autoridades de Groenlandia y Dinamarca han respondido con firmeza a la propuesta. La alcaldesa de Nuuk, capital de Groenlandia, calificó los comentarios de Trump como «no graciosos», mientras que el gobierno danés reiteró que cualquier decisión sobre el territorio debe contar con el consentimiento de sus autoridades locales. Además, la posible adquisición de Groenlandia ha levantado preocupaciones dentro de la OTAN, ya que los aliados temen que el control estadounidense de la isla pueda socavar la cohesión del bloque militar.
Trump ha insistido en que el control de Groenlandia es vital para contrarrestar las influencias de Rusia y China en el Ártico, una región rica en recursos naturales y rutas marítimas estratégicas. Sin embargo, la propuesta ha sido descrita como poco realista por analistas y expertos, quienes también advierten sobre las consecuencias negativas para las relaciones diplomáticas entre EE. UU. y sus aliados.
En medio de las tensiones, Trump mantiene un tono despreocupado, dejando en duda si sus declaraciones son una broma o una iniciativa seria. Mientras tanto, el tema sigue siendo un punto de controversia en la política internacional, con implicaciones que podrían extenderse más allá del Atlántico Norte.





