El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes un aumento de los aranceles a los productos de Corea del Sur, que pasarán del 15 % al 25 %, tras acusar al Parlamento surcoreano de no cumplir con el acuerdo comercial alcanzado con Washington el año pasado.
El mandatario hizo el anuncio a través de su red social, Truth Social, donde expresó su frustración por la falta de ratificación legislativa del pacto negociado con el presidente Lee Jae-myung. Según Trump, la inacción del Legislativo surcoreano obliga a su gobierno a endurecer su política comercial.
Aranceles más altos a sectores clave
Trump explicó que la subida arancelaria afectará a importaciones de automóviles, madera, productos farmacéuticos y otros bienes sujetos a medidas recíprocas, aunque no precisó la fecha exacta de entrada en vigor de la decisión.
El acuerdo original contemplaba un arancel base del 15 % y un amplio paquete de inversiones de conglomerados surcoreanos en territorio estadounidense. Sin embargo, dicho marco aún no ha sido aplicado en Corea del Sur debido a desacuerdos políticos internos.
Disputa legal y política en Seúl
El principal obstáculo es el debate sobre el rol que debe desempeñar la Asamblea Nacional en la implementación del acuerdo. La administración del presidente Lee sostiene que el paquete puede ejecutarse mediante decretos ejecutivos y una ley especial, sin una aprobación parlamentaria formal.
No obstante, expertos legales y sectores de la oposición conservadora consideran que avanzar sin el aval del Parlamento podría violar la Constitución surcoreana, lo que ha retrasado la puesta en marcha del pacto.
Una política de presión comercial
La decisión de Trump se suma a una serie de amenazas arancelarias dirigidas a países que, a juicio del mandatario, adoptan posturas contrarias a los intereses de Estados Unidos. Esta estrategia de presión comercial se encuentra actualmente bajo análisis del Tribunal Supremo de Justicia estadounidense.
El nuevo aumento de aranceles refuerza la línea dura de la Casa Blanca en materia comercial y abre un nuevo foco de tensión en la relación entre Washington y Seúl.





